Editorial

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2023-11-13 | Por DS

Otra de normalistas

Iba a titular esta entrega como “otra de ayotzinapos”, pero los chamacos que dicen estudian en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa se ofenden y más se ofenden sus defensores de oficio. Consideran que ese mote es peyorativo, denigrante, pero no se fijan que lo que ellos hacen es más que eso: son actos constitutivos de delitos, actos de vandalismo y robo, y actos que ponen en riesgo la vida de personas, como cuando el año pasado lanzaron un tráiler sobre una caseta de cobros, en protesta porque les cerraron el negocio de toma de casetas, donde se embolsaban miles de millones de pesos por año cobrando el peaje y, obviamente, protegida su identidad bajo sus capuchas.

Pero nada tan despreciable como lo que hicieron ayer, que se pusieron a bloquear la autopista del Sol para demandar se les entreguen materiales escolares. Y en su rabia, los estudiantes de Ayotzinapa detuvieron 10 camionetas del gobierno federal en las que se trasladaban provenientes de Acapulco los servidores de la nación, que desde la embestida del huracán Otis han estado trabajando a marchas forzadas en la elaboración del censo de damnificados. Estas unidades también se utilizan para realizar brigadas de entrega de víveres que son enviados al puerto de Acapulco.

No conformes con retenerlos, vandalizaron las camionetas, dejándolas semi desvalijadas. Les quebraron espejos, les sustrajeron los estéreos y les ordeñaron el combustible. ¿Así o más mono el asunto?

Aunque ellos en su página han estado publicando que llevaron ayuda humanitaria a los damnificados, ¿cómo entender que un día dan y otro día quitan?

Es indignante esto. No sólo se tiene uno que enterar de los saqueos inmisericordes de tiendas en las primeras horas del huracán por la gente del mismo puerto de Acapulco. También se registraron asaltos a mano armada en contra de personas que llevaban ayuda humanitaria en los primeros días, desalentando a muchos.

Y no sólo eso, decíamos, sino que ahora también nos enteramos de que los niños de Ayotzinapa se dieron el lujo de bloquear este domingo durante 4 largas horas la autopista del Sol, vía que el gobierno federal mantiene libre de peaje desde el 25 de octubre, precisamente para facilitar el tránsito de personas desde el puerto y para el puerto.

Y no conformes con hacer su protesta, a la cual tiene derecho (aunque en este momento simplemente no se justifica), como ya es su costumbre, retuvieron camionetas oficiales y las desvalijaron. Como dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, eso sí calienta.

Tremendo y grandísimo acto de protesta social. Loado sea este acto de reivindicación del oprimido frente al opresor. Los chicos pobres del país (que por lo menos gozan del privilegio de acudir a una escuela, privilegio del que no gozan miles de guerrerenses), destruyendo las camionetas del gobierno, olvidando que son nuestras, del pueblo, porque se compraron con nuestros impuestos. Eso es un vil robo. Eso es ser más cabrón que bonito. ¿Alguien algún día les pondrá un algo? Sólo sus padres pueden, pero se suman a estos desmanes, los toleran y justifican. Entonces, no hay remedio. Caso perdido.