¡Motos!
Hay en Guerrero una epidemia de accidentes en moto, si se le puede llamar así. Trascendió que hay preocupación entre las autoridades de salud, por el número de pacientes que llegan quebrados, policontundidos, con fracturas cráneoencefálicas o muertos, a los hospitales.
Los accidentes en motocicleta se han vuelto el pan de cada día. Si nos pusiéramos a contar cuántas personas sufren de este tipo de percances, veríamos que, en efecto, es algo ya escandaloso.
Desde que las gasolinas encarecieron, familias y negocios comenzaron a utilizar motocicletas para ahorrar en el gasto de combustibles.
Además, la pandemia reciente obligó a los negocios de todo tipo a hacer entregas de mercancía a domicilio, y desde entonces se puso de moda este tipo de servicios, la mayoría en motos; primero, porque resulta más barato conseguir un vehículo de este tipo; segundo, porque se ahorra en gasolina, refacciones y mantenimiento.
Pero, todos sabemos lo vulnerable que resulta viajar en este tipo de unidades. Básicamente toda la humanidad de una persona va expuesta, aunque traiga el casco.
Si a esto le agregamos la escasa cultura vial que hay en nuestro medio, sobre todo de los motociclistas que suelen burlar todas las reglas de tránsito, pero también de los automovilistas que no saben cómo lidiar con la invasión de las motos en calles, avenidas y carreteras, pues entonces la situación empeora.
La observación que hacen los médicos traumatólogos, que acaban de tener una jornada estatal de servicios, es que el problema es multilateral. No es algo en lo que Salud pueda incidir realmente, sino que se necesita la colaboración de las oficinas de Tránsito estatal y municipal, para regular la movilización de motos en ciudades grandes y pequeñas, así como en carretera.
Y no es solamente revisar si tienen documentos y portan el casco, sino que se obedezcan las reglas de tránsito. La mayoría de los accidentes se da en los cruces de calles, por ejemplo. En otros, son los motociclistas los que se estrellan contra los vehículos incluso por alcance.
En fin, el problema es grave y a la vez difícil de abordar y, sobre todo, difícil de resolver.
Los municipios, por ejemplo, a través de sus direcciones de tránsito, deben intensificar la aplicación de los reglamentos, pero también hacer campañas de concientización.
Urge parar los accidentes en moto, porque están quedando muchos jóvenes lisiados, y además están ocurriendo muchas muertes. En los servicios de traumatología, hay saturación de accidentados en moto, jóvenes y adultos que tardan sufriendo en espera de que se les practiquen operaciones, o que se consigan las herramientas que se necesita para pegarles las extremidades rotas, como clavos, placas de acero, etcétera. Es decir, estamos ante un servicio caro, para el que además no hay traumatólogos suficientes. Pero, más aún, estamos ante una epidemia que nos dejará a muchos jóvenes discapacitados, semidiscapacitados o inválidos; y el costo de salud y social es altísimo.