Palabras sin reposo

Palabras sin reposo

2021-07-22 | Por DS

Por qué enjuiciarlos (I)


Euclides Lacuña


El próximo primero de agosto, a pesar de los deseos e intereses de Lorenzo Córdoba Vianello, presidente del Consejo general del Instituto Nacional Electoral, y a pesar de su corte conformada por el grupo de consejeros electorales afines a los partidos de derecha PRI-PAN-PRD-MC, se llevará a cabo la consulta para llevar a juicio a los expresidentes de la república Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón, y Enrique Peña Nieto.

Lorenzo Córdoba, que se supone debería ser el primer interesado en un avance democrático en el país, se ha encargado de poner todos los obstáculos a su alcance a las formas de expresión democrática de los ciudadanos que exigen castigo a los últimos cinco ex gobernantes, que saquearon o permitieron el saqueo del país, y que llevaron a la población a niveles de pobreza extrema comparables con la pobreza extrema de los países más pobres del llamado tercer mundo.

Los ex gobernantes surgieron y formaron parte de grupos políticos que se aliaron a grupos económicos, nacionales y extranjeros para repartirse el país y los bienes nacionales, convirtiendo el país en un botín económico, y a los mexicanos en vasallos y simples servidores de sus intereses políticos y económicos. Los grupos políticos y económicos comenzaron a caminar juntos a partir de la década de 1980, cuando empresarios afiliados al PAN arribaron al PRI y se adueñaron de ese partido, cambiaron sus estatutos y lo adaptaron para ser un reflejo de lo que ha sido el PAN desde su surgimiento: un partido contrario a los intereses populares y representante de los empresarios nacionales y extranjeros. PRI y PAN se aliaron en contra de la nación, y en 1988 sellaron la alianza validando un fraude electoral y quemando las boletas electorales. A partir de ahí caminaron juntos y convirtieron al país en su negocio personal, acorde al neoliberalismo que surgía poderoso en Inglaterra, y reconquistaba el tercer mundo en una nueva repartición territorial para el saqueo mediante la alianza de empresas multinacionales.

Con el pretexto de combatir la corrupción, el ladrón Carlos Salinas de Gortari privatizó cientos de empresas del Estado mexicano que bien o mal, cumplían una importante labor social en beneficio de las clases populares. En vez de limpiarlas y encarcelar a los corruptos y ladrones de su partido, las entregó a precios de regalo a sus amigos y familiares y a sus aliados extranjeros. Miles de millones de pesos mexicanos fueron entregados a empresarios y políticos, perjudicando el interés social. Un atraco, un asalto en despoblado, para resucitar a la vieja oligarquía derrotada en la revolución y crear las bases para el saqueo de los extranjeros. Afortunadamente la mayoría de mexicanos no hemos olvidado esa ofensa de los gobiernos del PRIAN.

En la década de 1990, otro atraco a la nación tuvo lugar al legalizar el PRI y el PAN la deuda de los banqueros con los ahorradores, que fue convertida en Fobaproa (Fondo Bancario de Protección a los Ahorradores) y la echaron en el lomo de los cien millones de mexicanos. Hasta hoy, le cuesta al erario 50 mil millones anuales por pago de intereses. En esa misma década otro atraco: “Ernesto Zedillo vendió el Banco de México a Citybank, de Estados Unidos con todos los activos de los bonos gubernamentales. No pagaron ni un solo centavo de impuestos por las enormes ganancias que realizó por esa venta el grupo de Roberto Hernández. Esto último lo autorizó el gobierno panista”. En el año 2000 la mayoría de mexicanos eligió a un asno como gobernante. Los dos grupos políticos de derecha violaron la Constitución en la elección del 2000, uno con Los Amigos de Fox de Lino Korrodi, y otros con mil millones de pesos provenientes de Pemex para la campaña del PRI.

Los del PAN protegieron a los del PRI y los del PRI protegieron a los del PAN, y no hubo castigo para nadie. Vicente Fox creó la industria del moche, mediante el cual autorizaban presupuestos millonarios en el Congreso y una parte iba a parar a los bolsillos de diputados, senadores, gobernadores y presidentes municipales. El diezmo en su máxima expresión. Se crearon los fideicomisos millonarios y cualquier sinvergüenza o vago que fuera panista, priísta, o incluso perredista, podía acceder a millones de pesos y luego declararse en quiebra, sin tener que pagar nada. (Continúa).