Homero Rodríguez Serrano
¡ES CLAUDIA!
Por fin, el día de ayer, se realizó el tan esperado destape oficial de Claudia Sheinbaum como candidata presidencial de Morena y sus aliados. Se consumó, así, la voluntad e imposición del presidente López Obrador, quien desde hace dos años la colocó como favorita para sucederlo. Recordará usted que en el verano de 2021, le dijo a Claudia: eres tú, y ella será. AMLO armó una dizque precampaña con seis precandidatos cuyas reglas estaban explícitamente diseñadas para beneficiar a la exjefa del Gobierno capitalino. Nadie, ni Ebrard, pudo alcanzarla en las encuestas. No había manera.
Sin embargo, López Obrador, asegura que no se ha metido en el proceso, cuando estableció los precandidatos, el método, las formas, los tiempos y los premios, dijo que segundo y tercer lugar de la encuesta irán al Congreso. ¿Lo aceptaría el número dos? Y del cuarto al sexto al gabinete de su sucesora. ¿Lo mantendría en el tiempo? El tabasqueño cree que su poder es para siempre. Creo que se equivoca rotundamente.
Claudia hizo todo lo que tenía que hacer para “ganar” las encuestas. Fue de una disciplina espartana. Se dedicó, como quería AMLO, a pueblear y enseñar el músculo de la movilización morenista a su favor. No hizo olas con propuestas, pero sí lanzo muchas odas a su jefe. Nunca se enganchó con las provocaciones que le lanzó Marcelo. Bien por ella. Supo jugar el juego que puso su patrón sobre la mesa.
Ella, será la abanderada de la Cuarta Transformación. Ayer, como lo prometió el Presidente, le entrego el famoso “bastón de mando” del movimiento. Por cierto, debo de confesar que no sé a qué se refiere el presidente cuando le da mucha importancia a la entrega de ese famoso bastón, de no sé qué mando, a su candidata; tampoco entiendo para qué le servirá ese adminículo oaxaqueño ni qué dejará de hacer él, cuando repite que ya solo se ocupará del cierre de su gobierno cuando hoy le faltan 12 meses y 23 días.
Como el domingo fue un hito en la campaña de Xóchitl con su discurso en el Ángel de la Independencia, ayer, fue el turno de Claudia. Fue la primera vez que hablo ya como candidata presidencial del oficialismo (aunque sigan insistiendo en la chorrada de endilgarle no sé qué título para dizque cumplir con nuestra absurda ley electoral). Algo así como su presentación formal en sociedad.
No la tiene nada fácil. Deberá lograr un equilibrio muy complicado. Por un lado, presentarse como la heredera del personaje que indiscutiblemente ha dominado la política nacional durante los últimos años, el fundador de Morena, un Presidente muy popular, carismático y por supuesto autoritario. Por el otro, llegó la hora de demostrar quién es ella. Por lo menos, debe emocionar al electorado más leal a su movimiento. ¿Qué tanta libertad le dará AMLO para comenzar a moverse por su cuenta?
La dama, ha ofrecido continuidad de la Cuarta Transformación “con sello propio”. ¿Qué significa eso? ¿En qué será igual y en qué diferente si ella gana la elección presidencial? Lo del domingo pasado me pareció un buen arranque el de Xóchitl. Un discurso breve con frases eficaces y bien armadas para los medios. Luego la candidata frentista se dedicó a dar entrevistas al por mayor en todos lados.
La Sheinbaum llega en un buen momento. Tiene todo para ganar la elección presidencial. La economía nacional y el empleo según los datos del INEGI están creciendo. Han salido cinco millones de mexicanos de la pobreza. La inflación va a la baja. Morena y sus aliados gobiernan 23 de los 32 estados.
El 71% de los mexicanos reconoce el nombre de Claudia, de acuerdo a la encuesta en viviendas de Reforma levantada entre el 18 y 23 de agosto. De los que la conocen, el 62% tiene una opinión positiva de ella. El 18%, una negativa, por lo que su saldo de opiniones es de más 44 puntos. Si las elecciones fueran hoy, en todos los careos gana frente a los posibles candidatos opositores. Son muy buenos números.
Además, cuenta con el apoyo presidencial que hará todo para que gane en el 2024. Incluso, como hemos visto, cometiendo ilegalidades. De hecho, hay muchos que ya comienzan a hablar de una posible “elección de Estado”. Arranca, sin duda, como la favorita. Tendrá que sostener su ventaja porque atrás viene una candidata que promete dar una gran batalla en las urnas. Sería un error menospreciar a Xóchitl, tal y como hizo López Obrador en 2006 con Calderón. Además en política, nada está escrito, absolutamente nada. Saludos amigos.