Euclides Lacuña
Cuidar los espacios universitarios
Uno piensa que las universidades, por ser tales, deberían tener sus medios de generación, producción, debate y difusión de las ideas que surgen entre sus recintos académicos. Pensamos también que el debate de ideas debe ser algo por permanente, inevitable, con riqueza de argumentos y fundamentos, para lograr incidir en el rumbo que los que toman decisiones por el país, dispongan de recursos válidos para orientar el rumbo de la nación. Vemos que lamentablemente no es así. Nuestra Universidad nacional y otras importantes universidades del país, están sometidas a las ideas de una clase privilegiada que conforma una oligarquía que ha ejercido el poder durante décadas en México. Por conveniencia o flojera, nuestros académicos se han sometido a las migajas que les ofrecen por pensar en favor de los saqueadores del país.
El caso de la Universidad de Guerrero no es diferente a otras universidades que llegaron a caer en graves casos de corrupción de la cual seguramente no solo se beneficiaron -la Estafa Maestra- las jerarquías administrativas, sino sus estructuras sindicales. La Universidad de Guerrero está dominada en su administración y en su organización laboral por jerarquías de poder que obedecen a los intereses de una clase política que lleva décadas dominando el estado de Guerrero, y que pretende perpetuarse en ese dominio para mantener al estado en los peores indicadores de pobreza, corrupción y abandono de sus grupos sociales marginales. Nuestra Universidad no es noticia por las investigaciones científicas, por los premios logrados entre universidades, sino por la reelección de su rector, por los costosísimos caballos purasangre del rector, y por el dominio sindical de caciques políticos que están ligados a la derecha priísta y perredista.
Nuestra Universidad tiene una estación de radio con una larga tradición de lucha social, pero en la actualidad todo indica que al menos en parte, sigue bajo el dominio de las jerarquías priístas, las que desde los espacios de programación, mantienen espacios de difusión de su propaganda política, de su confrontación con el gobierno federal, sin que exista la menor réplica de parte del resto de la población guerrerense. Por ejemplo, en el programa del periodista Sergio Ocampo, por la mañana, hay fulanos que infaltablemente, todos los días, hacen recuentos de todo lo negativo que dicen los medios y los políticos opositores sobre lo que supuestamente está mal en el gobierno de AMLO.
Lo que en el medio periodístico se conoce como borregos, como chisme, lo presentan como algo que es cierto, irrefutable, y al final dejan la sensación de que todo está mal en el país y presentan a los opositores de derecha, por muy malandros que sean, como verdaderos héroes que están haciendo bien al país. El programa, es abierto a los escuchas, pero curiosamente son tres y a veces cuatro fulanos que llenan el programa con sus intervenciones, invariablemente en contra del actual gobierno. De vez en cuando surge de entre el auditorio alguna voz airada que refuta lo que dicen los “analistas” -bueno, presentan sus opiniones como “análisis”- y sin duda, tienen su influencia entre el auditorio contrario a AMLO. Podrían decir que son los de izquierda los que no participan, y también es cierto. Pero una estación universitaria DEBE fomentar el debate de las ideas contrarias, debe contar con programas de calidad en donde no se expongan apreciaciones simples o simples filias y fobias de personajes que por muy profesionistas que sean, van allí a expresarse como simples matraqueros de los candidatos de la derecha y como odiadores del presidente de la república ostentándose como “analistas”. De plano, no creo que en el estado de Guerrero no haya personajes cuyo conocimiento e ideas no tengan peso por su riqueza y profundidad en el análisis. Sí creería que por flojera y por la comodidad que les otorga el estar una zona de confort otorgada por la corrupción o el conformismo, les vale que mentes sucias y mediocres se apoderen de los espacios universitarios.