Hijitos
míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado,
abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 1 Juan 2: 1
Como
has visto en otras meditaciones, los seres humanos son pecadores por
naturaleza, pero también has analizado que Dios ha hecho provisión para el
perdón de tus pecados. La provisión perfecta la encuentras en Jesús.
El
pasaje de este día te recuerda que tienes un abogado en Jesucristo. En los
tribunales de hoy es muy difícil encontrar a un abogado justo, y es más
complicado lograr una justicia imparcial.
Casi
todo se mueve por un interés socioeconómico y pelear literalmente involucra una
batalla desigual. Pero Jesús es el abogado perfecto, justo y misericordioso.
Para empezar, no tienes que esconder nada ante él porque conoce tu caso a la
perfección.
En
segundo lugar, él ya sabe que eres culpable y que tu caso está perdido. En
tercer lugar, está dispuesto a tomar tu caso gratuitamente, sin que tengas que
pagar nada. En cuarto lugar, te asegura la victoria sin importar que seas
culpable.
Por
último, descubres que también es el juez, así que no hay nada que temer. El
tribunal del cielo está listo para atender el caso de cada pecador; por
supuesto, ahí también está el enemigo de las almas acusando a cada ser humano
de ser culpable.
Satanás
espera que seas condenado, pero Jesús aparece como tu abogado perfecto y
proclama que tu caso está en sus manos.
No
va a pelear ni a discutir que no eres culpable, ya que te declarará culpable
por los cargos de pecador, pero entonces, ante la presencia de todo el
tribunal, dirá: «Esta persona me ha aceptado como su abogado y ya pagué toda su
culpa en la cruz del calvario.
Toda
su deuda está saldada, por lo que no hay más delito que perseguir». Al tomar su
lugar como juez, él mismo te declara inocente para siempre. Qué extraordinario
abogado tenemos para con el Padre.
Mi
querido amigo, ya no tienes que vivir desesperado, buscando abogados espurios
que no pueden ayudarte ni perdonarte. Solo Jesús es tu abogado y mi abogado y
no hay causa en sus manos que no sea victoriosa.
No
hay pecado tan grande que no pueda perdonar; sin embargo, necesitas aceptarlo
como tu abogado. Es gratuito para todos y ya pagó un precio infinito para
lograrlo: su propia vida. ¿Quieres aceptarlo hoy? Te está esperado hoy, así que
no tardes, porque todo es por su gracia. …