Euclides Lacuña
La serpiente y su huevo
Existen personas que tienen una forma de pensar bastante especial, única, que no admite nada en contra que no sea lo que ellos piensan. Se entregan a eso porque parten de una filosofía también especial que les indica que así deben ser. “Haz lo que crees, cree en lo que piensas. Si te critican, hazlo de todos modos”. Y así rigen su vida, por pensamientos rígidos, que posteriormente imponen a los demás que los rodean, a los que gobiernan, a los que confían en ellos. Porque creen que son únicos, y que solo lo que ellos creen y piensan es correcto y válido.
En el mundo de la Ciencia Política y de la Psicología esos pensamientos son conocidos como “autoritarios” y “dictatoriales”, según el nivel de fuerza con que sean aplicados o impuestos al resto de la población en el caso de los gobiernos, o en el caso de las familias o en las empresas. Para esa clase de personas, la libertad de expresión es libertad solo si se les permite decir lo que sea, sin que importe si es mentira, sin que importe si dañan a los que les rodean o a una sociedad grande o pequeña. Si se les impide expresar y difundir sus mentiras, difamaciones y tergiversaciones, entonces califican de autoritarios y dictatoriales a quienes se los impiden o a quienes los critican. Y si se les permite, también les llaman así. Pero no solo eso. Esa clase de personas no tolera, no admite que haya alguien que no sean ellos en el poder, y si no son ellos en el poder, no puede ser nadie. Esa es la génesis del fascismo, del cual hay una gran siembra en México, que ya se está cosechando.
La siembra de víboras fascistas comenzó hace varios años en el mundo. Desde la misma colonización europea en América. En Norteamérica se llama Ku Klux Klan. En México se llama Yunque. La víbora yunquista está oculta y rebosante en el Bajío, desde la época Colonial. Desde entonces se sembró en el mundo la semilla del fascismo en forma de organizaciones secretas que semejaban a la colonial Santa Inquisición, que la Iglesia católica creara en sus dominios coloniales para imponer a sangre, tortura, fuego, y corrupción, la religión católica, pretendiendo impedir otras formas de pensamiento religioso. Una de esas organizaciones religiosas secretas en México fue El Yunque, una organización nazi-fascista de corte católico, que tiene sus bases más fuertes en el bajío, concretamente en estados como Guanajuato, Querétaro, San Luís Potosí y Michoacán. (Leer: El Yunque. La ultraderecha en el poder, de Álvaro Delgado).
Con el surgimiento de partidos totalitarios y fascistas en Alemania, Italia y Rusia, las víboras fascistas aventaron sus huevos. (Les recomiendo ver la película El Huevo de la serpiente, de Ingmar Bergman, 1977). En Norteamérica la criatura nacida del huevo de la serpiente se llamó Partido Republicano, raíz del KuKlux Klan. En México, el monstruo se llamó Partido de Acción Nacional (leer La raíz nazi del PAN, de Rafael Barajas, El Fisgón) justo cuando en Alemania se preparaba el acceso al poder de Hitler, quien llevaría a Alemania y al mundo a la Segunda Guerra Mundial, que costaría cientos de millones de vidas y las escenas criminales más aterradoras y grotescas. que hicieron perder la esperanza en la humanidad.
El monstruo político mexicano tuvo extraordinarias condiciones para su reproducción en México en el marco del modelo económico neoliberal, que requiere condiciones especiales de libertinaje, corrupción absoluta, ausencia de valores sociales y humanitarios, y desprecio por las clases pobres, aunque hablan en nombre de ellos. Fue así que el monstruo parió a su primer hijo político en el año 2000, un engendro llamado Vicente Fox Quesada, al que la ignorancia social, el hartazgo del PRI, llevaron al poder. En el 2006 la parentela creció, y se fue formando una familia podrida en su origen que procreó de manera incestuosa a Felipe Calderón Hinojosa. La corrupción de la familia nazi fascista alcanzó sus máximos niveles cuando partidos convertidos ya en hermanos de sangre procrearon nuevamente de manera incestuosa, ahora a Enrique Peña Nieto, al que Calderón, su hermano político le entregó el poder en el 2012. Y la víbora yunquista sigue pariendo nazis, que pretenden confrontarnos ya no políticamente, sino con las armas, con el gobierno, una vez que tengan el poder.