“Y el niño crecía y se
fortalecía, y se llenaba de sabiduría, y la gracia de Dios era sobre él”. Lucas
2:40.Religión y creencias
No podemos entender cómo
Cristo llegó a ser un bebé indefenso… Su rostro pudo haber sido radiante de
luz, y su cuerpo alto y hermoso. Pudo haber venido con una apariencia que
encantara a los que lo miraran; pero ésta no fue la forma en la cual Dios planeó
que apareciera entre los hijos de los hombres. Debía ser semejante a los que
pertenecían a la familia humana y a la raza judía. Sus facciones tenían que ser
semejantes a las de los seres humanos y no debía tener tal belleza en su
persona que la gente lo señalara como diferente de los demás. Debía venir como
miembro de la familia humana y presentarse como un hombre ante el cielo y la
tierra. Había venido a tomar el lugar del hombre, a comprometerse en favor del
hombre, a pagar la deuda que los pecadores debían. Tenía que vivir una vida
pura sobre la tierra, y mostrar que Satanás había dicho una falsedad cuando
afirmó que la familia humana le pertenecía para siempre, y que Dios no podía
arrancar a los hombres de sus manos.
Los hombres contemplaron
primero a Cristo como un bebé, como un niño. Sus padres eran muy pobres y él no
tenía nada en esta tierra excepto lo que un pobre puede poseer. Sobrellevó
todas las penurias de los pobres y los humildes desde la infancia a la niñez,
desde la juventud a la vida adulta…
Cuanto más pensamos acerca
de Cristo convirtiéndose en un bebé sobre la tierra, tanto más admirable parece
este tema. ¿Cómo podía ser que el niño indefenso del pesebre de Belén siguiera
siendo el divino Hijo de Dios? Aunque no podamos entenderlo, podemos creer que
Aquel que hizo los mundos, por causa de nosotros se convirtió en un niño
indefenso. Aunque era más encumbrado que ninguno de los ángeles, aunque era tan
grande como el Padre en su trono de los cielos, llegó a ser uno con nosotros.
En él, Dios y el hombre se hicieron uno; y es en este acto donde encontramos la
esperanza de nuestra raza caída…Religión y creencias
Cristo vivió una vida de
intenso trabajo desde sus más tiernos años. En su juventud, trabajó con su
padre en el oficio de carpintero y así honró toda labor… Los que son ociosos no
siguen el ejemplo que Cristo nos ha dado, pues desde la niñez fue un modelo de
obediencia y laboriosidad. Era como un agradable rayo de sol en el círculo
familiar. Fiel y alegremente cumplió con su parte en los humildes deberes.
Cristo se hizo uno con nosotros para beneficiarnos.—The Youth’s Instructor, 28
de noviembre de 1895.