Morena Guerrero: caballos viejos y una carrera sin rumbo

Morena Guerrero: caballos viejos y una carrera sin rumbo

11 de agosto de 2026 | Por DS

DESPEJAR

Morena Guerrero: caballos viejos y una carrera sin rumbo

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

 

Estamos en los primeros 10 días de agosto y el proceso interno de Morena se observa cada vez más grumoso, borroso, a veces sin rumbo, con mensajes harto desgastados, con señales a veces ominosas, de traición e imposición.

No creo que sea una percepción demasiado personal. Como escribidor hablo con mucha gente, con los de a pie, y suelo recoger impresiones de hartazgo, de enojo y de desesperanza. Cosas que no puedo dejar de mencionar aquí, porque se presume que a Morena le importa el pueblo, no los grupos políticos, y que es el pueblo el que habrá de tomar la decisión de la próxima candidatura al gobierno de Guerrero.

Al menos eso dicen en el discurso, que se respetarán las encuestas, que se realizarán casa por casa, que se le dará voz al pueblo que está cansado de más de lo mismo del viejo régimen, cuando vivíamos la ilusión de las elecciones, pues íbamos a votar no por los candidatos que nosotros habíamos elegido para competir, sino por los que los grupos políticos palomeaban.

¿Será así en Morena?, se cuestionan comerciantes, taxistas, campesinos, gente común que aunque no conozca todos los entretelones del poder, sí sabe que hay la promesa de Morena de hacer realidad la democracia participativa, aunque por ahora sea limitada, a través de encuestas que, hay que aceptarlo, son meramente representativas, porque se toman “muestras” de la población, no es que se le pregunte a la población en general.

Pero aún si se cumple esa regla estadística, estaremos ante candidatos aceptados por la mayoría del pueblo y, por lo tanto, legítimos, competitivos y aceptados.

Pero mientras las dirigentes nacionales se deciden a concretar el proceso, los 17 aspirantes de Guerrero que se fueron a registrar y que comenzaron esta carrera como caballos de hacienda, ya traen cara de caballos viejos. Cansados, desgastados, limitados, pues por muchos recursos que hayan tenido en el arranque, todo esto de las asambleas informativas y de defensa de la soberanía se han convertido en un barril sin fondo, y peor es cuando no se tiene fecha para que el cuento termine.

Pocos son los que tienen suficiente aliento y capacidad de movilización. Otros cuantos se mueven por inercia, pidiendo ayuda a su conocidos en municipios y regiones, y el resto de plano como que ya tiraron la toalla.

Los que se mantienen, inflan las cifras de la gente que convocan. Dos mil, tres mil, hasta 20 mil congregantes, suelen divulgar en sus comunicados, a gusto de quien los escribe. El caso es impactar con el número, aunque las fotografías digan lo contrario.

Otros, como el ex gobernador interino Rogelio Ortega y la ex titular de Salud, Aidé Ibárez, se sumaron a los recorridos del dirigente estatal del partido, Jacinto González Varona, como sucedió la semana pasada en Ciudad Altamirano, donde el líder morenista habló de unidad interna, que por cierto no se ve por ningún lado, mucho menos cuando además de 17 aspirantes a la coordinación estatal, hay una manada de toros adelantados, pues no sólo es el senador Félix Salgado Macedonio el que ya tiene la vista puesa más adelante, sino también los toritos y toritas que aspiran a los cargos de elección popular y que incluso algunos de ellos ya pidieron licencia a su cargos para poder acompañarlo sin incurrir en faltas.

No sé entonces de qué unidad habla Jacinto González. Sus declaraciones son como saludar a los aviones que pasan, nadie se entera y nadie lo pela, peor si sólo viene a reunirse con los miembros de su grupo político, sus afines, dejando fuera a los integrantes de otras tribus (que ya las hay en Morena, aunque digan que no), y que mucho se han quejado de que tienen una dirigencia estatal que quiere estar en misa y en la procesión, cosa que por supuesto no se puede.

Es impropio que el líder de un partido sea juez y parte en los procesos de selección de aspirantes. Y si Chinto lo duda, que le pregunte a los priístas como se desarticularon por las mañas de Alito Moreno, y como están a punto de perder su registro nacional.

Afortunadamente el tiempo de Jacinto frente a Morena Guerrero está por terminar. Pasando la elección de 2027 el partido guinda tendrá que ir a la elección de su dirigencia estatal, a menos que -como sucedió con Jacinto-, se recurra a los pactos de los grupos de poder más fuerte. Esperemos que no.

Volviendo al tema y para finalizar, decíamos que pocos son los que siguen un buen ritmo de movilizaciones. Los podemos contar con una mano y nos sobran dedos. Los que están resistiendo son los que ya tienen trabajo territorial, los que cuentan con plataformas ya construidas, como Beatriz Mojica. También los que pueden movilizar a sus empleados y subordinados, como Javier Saldaña Almazán, que aún mueve a la comunidad universitaria aunque diga que ya no volverá a la rectoría de la UAGro.

Asimismo Esthela Damián Peralta, quien no tenía trabajo político en Guerrero pero para eso están sus amigos del PRI, organizándole eventos.

La alcaldesa con licencia de Acapulco, Abelina López, ha sorprendido con sus recorridos, aunque sus bonos están en el puerto.

Se observa también a Ivan Hernández, a quien se le señala de usar a las falanges de los servidores de la nación para moverse, pero en realidad él representa a los Nuñistas, la contraparte del felixismo, y la tribu que le ayudó al grupo en el poder a mantener el control de Morena, con Jacinto por supuesto y para lo cual Félix despidió a su compadre Ney Catalán, quien ahora anda promoviendo a Esthela Damián Peralta.

Pablo Amílcar Sandoval sigue en reuniones, pero cada vez bastante disminuidas, igual que Rubén Cayetano García. Y párale. Todos los demás, ni truenan ni suenan. O como dice otro dicho: Ni huelen ni hieden.