¡Jehová! ¡Jehová! fuerte,
misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el
pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado. Éxodo 34:6-7.
Los que reciben a Cristo
mediante la fe serán considerados por el cielo como perlas preciosas por las
cuales el mercader ha pagado un precio infinito, y los agentes humanos que
encuentran a Cristo comprenderán que han hallado un tesoro celestial. Se
sentirán ansiosos de vender todo lo que poseen con el fin de comprar el terreno
que contiene este tesoro. Al contemplar el amor de Dios, a medida que el plan
de salvación se abre ante su vista, al comprender con mayor claridad el
misterio de la condescendencia de Cristo, al ver el sacrificio que realizó por
ellos, no encuentran nada que sea demasiado querido como para no abandonarlo
por amor de él…Libros de fe
El Señor Dios del cielo
reunió todas las riquezas del universo y las abandonó con el fin de comprar la
perla de la humanidad perdida. El Padre colocó todos sus recursos divinos en
las manos de Cristo para que las bendiciones más ricas del cielo pudieran ser
derramadas sobre una raza caída. Dios no podría haber expresado un mayor amor
que el que demostró al dar al mundo el Hijo de su corazón. Este Don le fue dado
al hombre para convencerlo de que Dios no dejó de hacer nada de lo que podría
haber hecho, ni se reservó cosa alguna, sino que derramó todo el cielo en un
regalo infinito. La felicidad presente y eterna del hombre consiste en aceptar
el amor de Dios y en guardar sus mandamientos. Cristo es nuestro Redentor. El
es la Palabra que se hizo carne y habitó entre nosotros. El es la Fuente en la
cual podemos ser lavados y limpiados de toda impureza. El es el Sacrificio
costosísimo que ha sido dado para la reconciliación del hombre. El universo
celestial, los mundos no caídos, el mundo caído, y la confederación del mal, no
pueden decir que Dios pudiera hacer algo más de lo que ha hecho por la
salvación del hombre. Su Don nunca podrá ser superado; él nunca podrá demostrar
una riqueza de amor más profunda. El Calvario representa su obra culminante. Le
corresponde al ser humano responder a su gran amor, apropiándose de esta gran
salvación que la bendición del Señor le ha hecho posible obtener. Debemos
mostrar nuestro aprecio por el excelso Don de Dios haciéndonos participantes de
la naturaleza divina, habiendo huído de la corrupción que está en el mundo por
causa de la concupiscencia. Hemos de demostrar nuestra gratitud a Dios llegando
a ser colaboradores de Jesucristo, mediante la representación de su carácter al
mundo… El Señor considera a las almas como perlas preciosas…Estudios bíblicos
Al exaltar a Cristo, sus
ojos [de los creyentes] son ungidos para que puedan distinguir la relación que
existe entre Cristo y la familia humana. Llegan a ser personas sabias, y con
humildad y mansedumbre, a medida que la oportunidad se ofrece, les presentan a
las almas probadas y tentadas la realidad sublime de la gracia salvadora de
Dios.—The Youth’s Instructor, 17 de octubre de 1895.