Editorial

Editorial

2023-10-18 | Por DS

Salud

El viacrucis de los usuarios de los servicios estatales de salud no termina. Aunque el gobierno de Evelyn Salgado Pineda ha hecho un esfuerzo importante, y aunque Guerrero ya forme parte del IMSS-Bienestar, sigue pendiente resolver el asunto de la distribución, almacenamiento y vigilancia de medicinas e insumos.

La titular de la Secretaría de Salud, Aidé Ibárez, reconoció que sí se tiene medicamento en los almacenes, pero que se carece de un parque vehicular suficiente para su distribución en las 7 jurisdicciones sanitarias del estado, pues operan solamente con 2 camionetas heredadas de la pasada administración.

Mediante el IMSS Bienestar, que opera en Guerrero desde el año pasado y para lo cual la gobernadora signó el convenio correspondiente, se ha invertido en infraestructura, equipamiento y personal médico.

La inversión es sin precedentes en 42 hospitales de la entidad, y aún falta por consolidar muchos proyectos por consumar.

Para abril de este año, por ejemplo, el titular del IMSS, Zoe Robledo, expuso que la inversión en el segundo nivel del sector salud de Guerrero sumaba 417 millones de pesos, mientras que en materia de abasto de medicamentos se tenía el 86% de cobertura.

Para agosto se informó que se habían invertido en general 1,250 millones de pesos en la adquisición de 16 mil 720 equipos médicos, y se habían contratado 449 médicos especialistas.

Desglosó que de ese total, 752.8 millones de pesos se invirtieron en 14 mil 358 equipos para centros de salud, nivel que era el más abandonado. Así como 497.7 millones en la compra de 2,362 equipos para hospitales, como 32 incubadoras, 32 unidades de anestesia, 19 unidades radiológicas, etcétera.

También en el mes de agosto, Zoe Robledo dijo que en Guerrero se tenía 88 por ciento de abasto de medicamentos.

Pero sigue haciendo falta la afinación de las redes de distribución de medicamentos e insumos. La gente sigue quejándose de que en los hospitales y centros de salud no hay medicinas y los mandan a comprar hasta gasas para sus pacientes.

Y mientras la titular de Salud decía que había suficientes medicinas, la realidad la desmentía en los hechos.

Ayer, por fin, aceptó que el problema existe, pero aclaró que no es propiamente un tema de desabasto, sino un problema de logística y por falta de vehículos.

Y por fin, Aidé Ibárez puso los puntos sobre las íes, algo que debió haber hecho desde antes, al seno del comité del IMSS-Bienstar.

Es absurdo que si ya resolvieron lo más difícil, si ya está el medicamento en almacenes, no se haya consolidado la siguiente fase. Eso demerita el trabajo que ya se hizo y siembra la impresión de que el programa IMSS-Bienestar no sirve, o que se están desviando recursos. Vehículos y coordinación resuelven el problema.