DESPEJAR
Ayotzinapa no se borra con guerra sucia
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Aún el Caso Ayotzinapa, una de las más terribles heridas para la sociedad guerrerense, hace una gran diferencia entre los aspirantes a la coordinación estatal de Morena.
En septiembre de 2014, Beatriz Mojica Morga era secretaria de Desarrollo Social en el gobierno de Ángel Agirre Rivero. Le tocó vivir de cerca este drama y desde el ámbito social hizo su parte, algo que no pueden presumir los demás, salvo el ex gobernador Rogelio Ortega, aunque éste la máxima investidura en el estado y con recursos suficientes para resolver problemas.
Para quienes pretende involucrar a Beatriz Mojica en el asunto, ligándola de manera directa con el ex gobernador, actualmente preso en el penal del Altiplano, acusado de los delitos de desaparición de personas y desaparición de pruebas, pierden su tiempo.
Al contrario, tendrían qué demostrar qué hicieron ellos, los que critican y señalan, en esa emergencia, cuando Guerrero se sumió en el caos que derivó en la caída del gobierno aguirrista, y cuando los padres de 43 muchachos desaparecidos comenzaron a buscar a sus hijos, todos muy jóvenes y provenientes de familias pobres.
En primer lugar, Esthela Damián Peralta era miembro de MC y perfilaba su candidatura por la delegación Venustiano Carranza en la Ciudad de México.
Otros, como Ivan Hernández y Rubén Cayetano, estaban estrenando partido, el Morena, y proyectaban la candidatura de Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros al gobierno de Guerrero. Y dicen que éste venía solamente en fin de semana a los eventos que le preparaban y se volvía a la Ciudad de México.
Sólo el ex gobernador Rogelio Ortega Martínez, entonces funcionario de la UAGro, aceptó el reto de tomar las riendas de una entidad en llamas, literalmente, y enfrentarse a la furia de las falanges de Aytzinapa, la CETEG y otras organizaciones sociales.
Pero desde el primer momento, Beatriz Mojica asumió su obligación como titular de Desarrollo Social. Le tocó acompañar a los padres y participar en la organización de la búsqueda. Era necesario, por ejemplo, elaborar fotografías de los estudiantes y divulgarlas, lo cual se hizo con la ayuda de Sedesol estatal, y esas fotos han dado la vuelta al mundo y son utilizadas por los padres en sus mítines y protestas.
También se sumó personalmente a la búsqueda de los muchachos en Iguala, pese al peligro que eso representaba, distribuyendo fotografías de ellos entre la población, junto con un grupo de funcionarios y empleados estatales.
Su trabajo desde el ámbito social se hizo. Pero ella no formaba parte del Gabinete de Seguridad. Por lo tanto, se desgastan quienes quieren vincularla al Caso Ayotzinapa como si hubiera participado en algún tipo de complot.
Su relación con Aguirre, además, fue circunstancial, pues el ex priístas fue propuesto como candiato a gobernador por el PRD por acuerdos del comité ejecutivo nacional del partido. Es decir, no fue una decisión local. Y como tal, Aguirre estaba obligado a incluir a perredistas en su gabinete, en el sólo 2 sobrevivieron hasta el final.
Y como muestra es que el nombre de Beatriz Mojica sonó cuando se trató de elegir al gobernador interino, pero el mismo Aguirre la vetó y más bien pactó con Javier Saldaña que fuese Rogelio Ortega Martínez. Pudo ser el propio Saldaña, quien era de las confianzas de Aguirre, pero no quiso meterse en camisa de once varas y prefirió quedarse bajo resguardo en la rectoría de la UAGRo, pensando que podría manipular al gobierno estatal a través de Ortega.
Pero la prueba más contundente e irrefutable de que Beatriz Mojica nada tiene que ver con el Caso Ayotzinapa es que en 2015 el PRD la eligió candidata a gobernadora, enfrentando al PRI y a la terna Figueroa, Añorve y Juárez Cisneros, a la que se sumó el dirigente emecista, Luis Walton Aburto, para vergüenza de los Waltonistas que ahora andan promoviendo a Esthela Damián en Morena.
Por otro lado, Lázaro Mazón Alonso, corrido de Morena por su amistad con José Luis Abarca Velázquez, el presidente municipal de Iguala, trabajó desde Movimiento Ciudadano en contra de Morena.
El resultado fue la derrota de Beatriz Mojica, pero con pocos votos, contra una alianza de priístas, emecistas y ex morenistas.
Los que vivimos esa etapa, no los que vienen de Chilangolandia, sabemos qué sucedió en esos meses y que el resultado fue la pérdida del gobierno estatal para el PRD en 2015, tras 10 años de haber conquistado una de las entidades que eran granero de votos para el Revolucionario Institucional.
Por lo tanto, la senadora guerrerense hizo lo que en su momento estaba obligada, y sostuvo una candidatura con decoro, en medio de una jauría de lobos que aprovecharon la masacre de estudiantes en Iguala, responsabilizando al PRD.
El finado Luis Walton Aburto, sobre todo, fincó su campaña en ese tema, a través de anuncios espectaculares, haciéndole el trabajo sucio al PRI, mientras Astudillo prometía un gobierno de “Orden y Paz”, que tampoco fue, porque tuvo que llegar al poder Andrés Manuel López Obrador para que las cosas en Guerrero comenzara a cambiar en materia de seguridad.
Insisto, que la guerra sucia usando el proyectil del Caso Ayotzinapa, no prosperará, porque la historia está escrita. No se puede modificar a conveniencia.