DESPEJAR
Morena, atrapado por su propio calendario
Agosto es un mes decisivo para Morena. Este lunes 3 de agosto el partido debía publicar la convocatoria para el registro de aspirantes a las coordinaciones distritales federales, pero anoche se anunció que se pospone hasta fin de mes, pues el proceso se empataría con el de los coordinadores estatales, que sigue en la indefinición desde el 22 de junio pasado que comenzó.
Parece que a la dirigencia morenista se le hizo bolas el engrudo. De empatarse las convocatorias, veríamos a aspirantes a diputados federales en los 8 distritos de Guerrero y en los 300 distritos del país, haciendo sus respectivas asambleas informativas de la cuarta transformación y la soberanía nacional.
Si lo que están haciendo los 17 aspirantes a la coordinación estatal nos parece ya exagerado y hasta extremo, imaginemos lo que sucedería si se sumaran los aspirantes distritales, movilizados en los 8 distritos en que se divide Guerrero.
Todo agosto será un mes de campaña por las coordinaciones, mientras la dirigencia del partido -y ahora también sus delegados- retrasan el proceso más allá de lo prudente y necesario, provocando cansancio y hartazgo en la gente.
Esto, a la larga, puede ser contraproducente. Pero lo peor será cuando arranque el proceso electoral constitucional, el 7 de septiembre próximo, pues a partir de esa fecha todos los aspirantes estarán -ahora sí- en la mira de las autoridades electorales.
Si hasta este momento tanto el INE como el IEPC han dicho que no pueden actuar en contra de Morena y sus aspirantes a las coordinaciones, porque están fuera del proceso constitucional, ya no podrán argumentar lo mismo a partir de que éste arranque.
Cabe aclarar que el proceso federal es distinto al proceso local. El INE se encargará de organizar la renovación de la Cámara de Diputados, en los 300 distritos del país, proceso que arranca formalmente el 10 de septiembre, mientras que los organismos locales como el IEPC se encargarán de la organización de la renovación de las guberanturas, congresos locales y ayuntamientos. En Guerrero, el calendario aprobado marca como fecha de arranque el 7 de septiembre. Ese mismo día se abrirá la convocatoria para quienes busquen competir mediante candidaturas independientes a la gubernatura, diputaciones locales y presidencias municipales.
Es esta fecha, precisamente, es la que preocupa por el tono que ha tomado la campaña interna de Morena por la coordinación estatal, porque aunque se trata de asambleas informativas, hay quienes no están cuidando los detalles y están haciendo promoción personalizada, así como llamando al voto por cargos de elección popular.
Por lo tanto, si Morena no va desahogando cada fase de su proceso interno en tiempo y forma, con tantos movilizados por las coordinaciones estatales, distritales federales, distritales locales y coordinaciones municipales, en algún momento algo puede salir mal.
Segun el calendario de la Comisión Nacional Electoral de Morena, el 21 de septiembre iniciría el registro para coordinaciones municipales y alcaldías. Y el 8 de noviembre arrancaría el registro para coordinaciones distritales locales. Pero al ritmo que van, muy probablamente todo se retrasará por lo menos un mes o mes y medio.
Y precisamente en noviembre es que los órganos electorales abrirán las precampañas. Los aspirantes a cargos de elección popular de todos los partidos podrán presentar sus registros y tendrán un mes para movilizarse, bajo las reglas que marca la ley, sobre todo en cuanto al tope de precampaña se refiere, informes y supervisión y vigilancia oficial.
Cada partido tendrá su método particular para elegir a quienes serán sus candidatos: sea encuesta, consulta interna o por Consejo Político, o una combinación de ambos, resultado de este proceso de precampaña oficial.
En Morena, recordemos, la fase de precampañas no existe. Su método es elegir a los coordinadores, quienes a la postre serán registrados como candidatos, aunque ahora se diga que no necesariamente un coordinador tendrá segura la candidatura.
En este contexto, Morena tiene sólo el mes de agosto y los primeros días de septiembre para por lo menos desahogar lo relacionado con las coordinaciones estatales. Si no lo hace así, si este proceso se prolonga, todo será un batidillo y la gente entrará en confusión. Además, tendrán que retrasar aún más la convocatoria para aspirantes a las coordinaciones distritales y recorrer todo el proceso, ya en el marco del proceso constitucional.
A partir del arranque del proceso electoral, es la burocracia de los partidos políticos la que se mueve, organizando sus procesos internos. Pero los aspirantes a los cargos de elección popular quedan en automático sujetos a lo que marca la ley, y los calendarios establecidos, así como los topes para cada parte del proceso.
No podrán moverse libremente, aunque quieran hacerlo, hasta el tiempo de precampaña, en los meses de noviembre y diciembre; y de campaña, en los meses de marzo y abril.
Por eso preocupa que digan que se tiene hasta diciembre para definir lo de las coordinaciones estatales. Si es así, podrá no quedar mono con cabeza en Morena, donde por cierto cada día se sacan nuevas reglas. Ser popular ya no basta para hacerse una candidatura en el partido guinda. Ahora medirán honestidad, y tomarán en cuenta la opinión negativa y el repudio social; es decir, se fijarán en los aspectos negativos que cada aspirante arrastre, lo cual será un factor determinante a considerar en los procesos internos para definir las candidaturas que Morena de cara a los comicios del 2027.
Eso es bueno, porque es sabido y reconocido que hasta ahora los ganadores de las internas era las personas más conocidas y no las de mejor reputación. Así, Morena llegó a postular candidatos y candiatas con nexos delincuenciales, delincuentes de cuello blanco, violentadores, defraudadores y hasta charlatanes, quienes colgados de las figuras de Andrés Manuel López Obrador o de Claudia Sheibaum ostentaron u osten un escaño, una curul o un puesto público.
El partido ha pagado el precio de su masificación casi repentina, y ahora tratan de corregir eso, pero apostándole solamente a la popularidad del partido, no de los candidatos. Y olvidando que la de 2027 es una elección intermedia y no estarán ni AMLO ni Sheimbuam en la boleta. Por lo mismo, el candidato sí cuenta y mucho.
En Guerrero, además, ya sentaron a un puntero con el candado del nepotismo electoral. No pueden tumbar a otro más, porque se tomará como una imposición. Al tiempo.