Y dijo a Jesús: «Señor,
acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Lucas 23:42
Mientras los dos ladrones
eran crucificados, los gritos de dolor se mezclaban con insultos y palabras de
odio. Ambos merecían esa pena. Pero, en la cruz del medio, estaba el inmaculado
Salvador, Aquel que no merecía ni una gota de sufrimiento.
Detrás de la sangre que
corría por su rostro, había una expresión de paz y perdón. La Biblia no
menciona el nombre de los dos ladrones que fueron crucificados con Cristo, pero el Evangelio de Nicodemo, una
obra apócrifa del período posapostólico, los identifica como Dimas y Gestas.
A Dimas, conocido como el
«buen ladrón», se lo describe como aquel que reprendió al otro malhechor por
sus blasfemias. Aunque no consideremos las obras apócrifas confiables en
sentido teológico, en ellas hay información histórica útil, a menudo respaldada
por la historia y la tradición de la iglesia.
¿Quién era Dimas? No era un
malhechor con el corazón endurecido, pero cayó en el mundo del crimen debido a
las malas compañías. Al ser levantado al lado del Salvador, recordó todo lo que
había oído sobre el hombre de Nazaret. Cristianismo
Su corazón se había
convencido con las enseñanzas de Cristo, pero la semilla del evangelio fue
aplastada por los líderes religiosos de su tiempo. Allí, en la cruz, mientras
miraba el rostro de Jesús, dijo: «Señor, acuérdate de mí cuando vengas en tu
reino» (Luc. 23:42).
La petición del ladrón fue
prontamente atendida por el Autor de la gracia. Lleno de misericordia, Jesús
respondió: «Te aseguro hoy, estarás conmigo en el paraíso» (vers. 43). Estas
palabras sonaron como música en los oídos de Dimas. En ese momento, todos los
registros de sus crímenes fueron borrados en el libro del Cielo.
La esperanza renació en su corazón.
Así como Jesús perdonó a aquel ladrón, puede perdonarte a ti también. No
importa tu pasado ni los caminos que hayas recorrido. Jesús quiere darte la
oportunidad de un «borrón y cuenta nueva».
¿También deseas prepararte
para subir al paraíso cuando Jesús regrese?