DESPEJAR
Lo que realmente preocupa en Morena
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Los reclamos sobre el proceso interno de Morena vienen de varios frente. En primer lugar, la oposición está cuestionando el por qué un proceso tan desbordado, más allá de lo que serían asambleas informativas, para convertirlos en mítines masivos, incluyendo el acarreo de personas y la entrega de afiches publicitarios.
Piden la intervención de los órganos electorales y hay algunas denuncias al respecto. Se quejan de que Morena está abusando de la ventana previa al arranque del proceso electoral, para adelantar la definición de sus candidaturas, disfrazadas de “coordinaciones”, sean estatales, distritales o municipales.
Lamentablemente para estos quejosos, la propia presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana dijo que no se puede sancionar algo que no está previsto en la ley. Por lo tanto, si la oposición quiere acabar con estos procesos adelantados, debe pedir que la ley se modifique, para que todos los partidos eviten movilizarse antes del arranque del proceso electoral, y sólo dentro de él, en los tiempos marcados por las autoridades.
Ahora bien, una cosa es el aspecto legal del proceso interno de Morena para elegir a sus coordinadores estatales, y otra muy distinta la forma en que se está llevando a cabo: con mítines masivos, marchas, acarreos, etcétera. Y ya no en lugares cerrados, como sería lo ideal, sino en calles y plazas públicas.
Por supuesto que no todos los aspirantes a la coordinación estatal de Morena están haciendo eso, pero sí hay quienes pretenden suplir el territorio con el estrado de un mitin; y los recorridos con los acarreos. Incluso las entrevistas en medios digitales son más cómodas que las entrevistas con vecions de barrios y colonias, pero igualmente válidas cuando se trata de cumplir con la obligación de informar.
También están las organizaciones sociales de izquierda, que reclaman a la dirigencia nacional del partido el que le estén permitiendo al senador Félix Salgado que realice sus propias asambleas, considerando que se trata de un proceso paralelo al oficial, cuyas consecuencias serían descarrillar la elección del coordinador estatal morenista.
Además, repudiaron la participación del rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Javier Saldaña Almazán, quien por supuesto no está haciendo lo que debe, sino que más bien se está movimento en el ámbito universitario, aprovechando las clausuras, participando o bien como invitado, o bien como padrino de generación.
Y finalmente están los propios morenistas, quienes piden piso parejo. Se refieren, desde luego, a que los aspirantes que las pueden se están movilizando a sus anchas, mientras que los poquiteros apenas van caminando; incluso ni siquiera son atractivos para una entrevista en medios.
En realidad, el piso parejo existe: desde el momento en que se registraron en el proceso interno, desde ese instante, cada aspirante recibió los mismos derechos y las mismas responsabilidades que los demás.
Más bien lo que quieren es que Morena constriña a los que están avanzando, para darles opciones a los rezagados, lo cual no sucederá. Simple y sencillamente porque salvo las cláusulas a las que están sometidos cada uno de ellos, la orden es: salir a recorrer el territorio, dar a conocer los postulados de la Cuarta Transformación y concientizar a la gente acerca de la defensa de la soberanía. Tan tan.
Lo demás depende de la estructura que cada aspirante tenga. Retomo el ejemplo de Javier Saldaña: Su área es el ámbito universitario y ahí se está moviendo, le es suficiente. Desde ahí abarca a jóvenes, padres, profesores, administrativos, etcétera, pues no olvidemos que la UAGro es una de las universidades más grandes del país, aunque sea la más pobre y no necesariamente la mejor.
Entonces, él para nada se desgasta, ni anda en las calles, barrios, colonias o comunidades gastando sus finos zapatos, ni movilizando a su equipo.
La convocatoria es libre. Muévanse. Vayan. Informen. Pero obviamente esta ventana es la oportunidad para que los aspirantes se den a conocer como personas, como equipos y como proyecto político para Guerrero. Esto es lo implícito claro, no lo explícito. Pero igualmente aceptable. Y es precisamente lo que se reflejará en la encuesta que realizará el partido a finales de este mes de julio.
Aunque el dirigente estatal quiera poner orden, como ya expuse una vez, eso no le compete. Si algún orden se debe poner, depende de la dirigencia nacional de Morena, y más concretamente de la Comisión Nacional Electoral, a cargo de Citlalli Hernández.
Al contrario, al partido le conviene ahorita que México entero se movilice a las plazas y auditorios, porque la relación con Estados Unidos está más tensa que nunca por el caso del Mayo Zambada, en el que la FGR demostró que el capo sinaloense fue secuestrado con la participación del FBI, en territorio mexicano.
Por eso también vendrá Ariadna Montiel a Guerrero, este fin de semana, para acompañar al senador Félix Salgado Macedonio, aunque los grupos reclamen y se enojen. El objetivo es claro: Félix no está pelando la coordinación para sí mismo. Lo único que está haciendo es placeando a sus muchachos en municipios y distritos; y, eso sí, antes de los tiempos del mismo partido.
Eso es lo que le pueden reclamar a Félix, que sus muchachos esperen sus propios tiempos, pues las convocatorias para distritos y ayuntamientos aún falta para que se publiquen. Pero no le pueden cuestionar el que haga las asambleas, lo cual es obligación de cualquier morenista, el informar y ser informado acerca de los retos que enfrenta este proyecto de nación.
Al contrario, lo que les debe preocupar es la presencia de la derecha en Morena. Los grupos de izquierda deben alzar la voz para que el partido revise a cada aspirante, y determine quién representa riesgo de colonización del partido guinda en Guerrero. Porque sucederá. Cierto es que hay priístas y perredistas en todos los equipos, pero sólo en uno vienen con don de mando, y caminan por Esthelado. Esa debe ser su queja.