DESPEJAR
Morena: se acabó la luna de miel
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Con el anuncio de la renuncia de Ivan Hernández Díaz como delegado de programas sociales del gobierno federal en Guerrero, cargo que ocupa desde hace 6 años, renuncia que comenzará a partir del 15 de junio, y con la solicitud de licencia de la senadora Beatriz Mojica Morga el día 20, queda todo preparado para el proceso interno de Morena, en el que habrá de elegir a su coordinador o coordinadora de los comités de defensa de la Cuarta Transformación en el estado.
Morena tiene calendarizada la emisión de su convocatoria para coordinadores estatales el 22 de junio. Y a partir de ahí el proceso interno tomaría 3 semanas, incluyendo el registro de aspirantes, el filtro para seleccionar a los 6 perfiles más competitivos, la aplicación de las encuestas de opinión y el anuncio oficial del seleccionado o seleccionada.
Claro, sin que eso sea garantía de que quien resulte coordinador o coordinadora podrá ser el candidato a gobernador, porque todavía eso dependerá del filtro judicial que está preparando Morena para revisar cada perfil no sólo en sus fortalezas electorales, sino también sus antecedentes y vínculos, para evitar que se cuelen candidatos impresentables.
Esto significa que allá por diciembre, cuando arranquen las precampañas, o por enero de 2027, cuando el partido deba tener un candidato oficial, podría suceder que aún habiendo trabajado en la coordinación estatal, el candidato sea otro u otra.
Así de difícil será este proceso interno, tomando en cuenta solamente las nuevas pautas del partido guinda, y sin considerar la correlación de fuerzas en cada entidad, donde los grupos políticos se han venido fortaleciendo y están en un franco estira y afloja.
En Guerrero, por ejemplo, es evidente la ruptura entre el binomio Félixistas y Nuñistas (léase Iván Hernández y Jacinto González Varona), que funcionó en 2021 y que les permitió gobernar de la mano y al mismo tiempo tener el control del partido.
En este momento los herederos del trabajo de César Núñez ya tienen al propio Ivan como su carta para la gubernatura, para en caso de que se determine que en esta entidad Morena competirá con un perfil masculino.
Los felixistas, desafortunadamente, no lograron posicionar a ningún otro perfil a lo largo de los últimos 5 años, que no fuera el mismo sendor Félix Salgado Macedonio, quien sigue liderado la mayoría de las encuestas en la intención de voto, pero para quien desafortunadamente existe un candado estatutario que le impide suceder a su propia hija en el poder estatal.
Luego entonces, Félix tendrá que decidir a quién apoyar en este proceso interno rumbo a la gubernatura, y tomar su parte. Esas son las reglas del poder, el toma y daca.
Para quienes pensaban que Félix retomaría su alianza con Ivan y Jacinto, ya se desengañaron. Lo que sucedió en el Congreso local, con la elección del nuevo coordinador de la bancada morenista y, por ende, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), que además se encargará del manejo de más de mil millones de pesos (aunque para el año siguiente esa bolsa será menor), ha sido revelador.
Aunque ese cargo se elige por mayoría, los nuñistas no se conformaron con la votación interna en la bancada y pedían negociar para ellos la Jucopo, toda vez que el grupo de Félix Salgado, a través de Jesús Urióstegui García, detendó ese cargo por casi 2 años de la actual Legislatura.
Y para que quedara clara su postura, se ausentaron el martes de la sesión en la que Urióstegui anunció su renuncia a la coordinación, y a la de ayer miércoles, cuando el nuevo coordinador y presidente del Congreso, Joaquín Badillo, tomó protesta.
Los legisladores ausentes fueron: Aristóteles Tito Arroyo, Carlos Eduardo Bello Solano, Ana Lilia Botello Figueroa, Diana Bernabé Vega, Marisol Bazán Fernández, Marco Tulio Sánchez Alarcón, Rafael Martínez Ramírez, Catalina Apolinar Santiago, Claudia Sierra Pérez, Gloria Citlali Calixto Jiménez y Glafira Meraza Prudente. Los 10 del grupo de los nuñistas.
Los que arroparon a Badillo fueron: Violeta Martínez Pacheco, Leticia Rodríguez Armenta, Juan Valenzo Villanueva, Vladimir Barrera Fuerte, Luissana Ramos Pineda, Citlali Yaret Téllez Castillo, Héctor Suárez Basurto, Guadalupe Eguiluz Bautista, Guadalupe García Villalba, Pánfilo Sánchez Almazán y Araceli Ocampo Manzanares. Doce en total contando al propio Badillo Escamilla.
El diputado Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros se abstuvo.
Este escenario se reflejará en la elección interna, sí o sí. Y no sólo en eso, sino que lo veremos en todo el proceso y en los propios comicios del año próximo, porque después de las coordinaciones estatales, distritales federales, distritales locales y ayuntamientos, procesos en los que felixistas y nuñistas, sobre todo, pero también otros grupos políticos ya en ciernes, se batirán de frente.
Aquella luna de miel de los grupos aglutinados en torno al obradorismo ya no existe. Lo que vemos ahora son maridajes de conveniencia entre los más fuertes, que ya están en pugna entre sí pero también con otros, como los cayetanistas que ya son un grupo organizado en torno a un proyecto propió; o los Esthelos, que apenas emergieron en el estado, apuntalados con cuadros del PRI sobre todo.
Félix aún no decide cuál será su próxima jugada en el tablero político. Al menos no lo ha expresado abiertamente. Lo que se puede apostar es que no será por Iván. Las comadres están peleadas, y puede ser una pelea irreconciliable. Al tiempo.