Morena Guerrero: la piñata de las coordinaciones municipales.

Morena Guerrero: la piñata de las coordinaciones municipales.

20 de octubre de 2026 | Por DS

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Morena Guerrero: la piñata de las coordinaciones municipales.

MISAEL TAMAYO NÚEZ

 

Morena se ha convertido en una piñata. Los listados de los aspirantes a las coordinaciones municipales, hombres y mujeres, se antojan kilométricos, pues aunque el partido no ha hecho pública esa información, basta ver a los que ya subieron al “face” su registro para saber que en los próximos dos meses veremos las verbenas sin ton ni son en colonias, pueblos y comunidades.

Si el proceso estatal fue más regionalizado, el proceso municipal será en la base popular, involucrando más a la gente y, por lo mismo, complicando aún más la unidad interna.

La experiencia dicta que Morena se ha rezagado en los municipios. Simplemente no ha podido presumir un Guerrero guinda, que sigue siendo más bien multicolor.

La meta del partido es por lo menos mantener lo que ya tiene y recuperar Chilpancingo, pero tampoco es seguro, dada la reciente disidencia de la ex alcaldesa Norma Otilia Hernández Martínez, quien presume de tener mucho pueblo a su alrededor, así como la muy probable ruptura de la alianza del Partido del Trabajo.

Pero, particularmente, porque hay una disidencia sorda en Morena que nadie ha detectado, pero que está impulsando el equipo de Esthela Damián Peralta. ¿En qué consiste? En que se le está pidiendo a los aspirantes que se quedaron al garete que se registren por el Partido Verde, lo cual significa que la alianza entre Morena y el PVEM puede no ser total en el estado, sino parcial.

Es decir, que los verdes harán alianza donde les convenga, pero irán solos donde crean que pueden ganar o, por lo menos, cosechar votos, porque finalmente de eso viven los partidos políticos, de los sufragios que juntan en las urnas, con base en los cuales se les cotizan sus prerrogativas.

Además, algunos de los que ya jugaron por la coordinación estatal, se están anotando también en el proceso municipal. En Acapulco destaca el diputado Pablo Amílcar Sandoval; y en Chilpancingo el ex delegado de programas sociales, Ivan Hernández Díaz. De por sí eran muchos, y parió la abuela, dice un conocido refrán.

Aunque no les está prohibida esa participación, la realidad es que vienen a ser competidores inesperados para los que ya tienen rato raspando el huarache en las colonias del puerto y de la capital del estado.

Sobre todo, se debe destacar que el proceso interno para la coordinación estatal fue muy costoso y prolongado, como para que los aspirantes todavía tengan ganas y recursos para meterse en otro berenjenal, aún más complicado.

Todo mundo sabe que ir a las colonias y comunidades de los municipios no sólo es ir a que los escuchen, sino a escuchar quejas y solicitudes de obras, programas y hasta dádivas personales.

De hecho, hay pedigüeños profesionales; gente que en el viejo régimen eran considerados los “líderes naturales”, y que se acostumbraron al chantaje político, condicionando el voto a cambio de dádivas.

A esos líderes creados por el sistema político basado en la partidocracia aún se les apapacha y se les toma en cuenta. Son ellos los que juntan gente, son ellos los que mueven familias enteras. Son los gestores, aquellos a los que la gente recurre cuando tienen algún problema. Y, por lo tanto, también están dispuestos a obedecer para dónde remar en tiempos de elecciones.

Y aunque las cosas en Morena son distintas, en el sentido de que no se realizan procesos internos abiertos, sino que se consulta a la gente mediante encuesta, obriamente será más popular y conocido el más dadivoso, sobre el más tacaño.

¿Qué harán los morenistas que no cuentan con recursos suficientes para satisfacer esa demanda? Bueno, no se necesitan 3 dedos de frente para entender que serán los rezagados porque, digan lo que digan, en el ámbito municipal todavía se estila la máxima del Carlos Hank González: “Un político pobre, es un pobre político”.

En resumen, son un tipipuchal de aspirantes a las 83 coordinaciones municipales morenistas. No es, se aclara, la elección de precandidatos y menos de candidatos. Para eso aún falta. Pero definitivamente el ser electo coordiunador o coordinadora en un municipio, implica tener altas probabilidades en el proceso formal.

Ahora mal, se observa que se anotaron incluso priístas, usando la puerta de los “externos”, como es el caso del ex diputado federal tricolor, Fermán Alvarado Arroyo, quien anunció que por el gran amor que tiene por Acapulco, decidió competir por la coordinación municipal morenista. ¿Qué tal?

También hay algunos otros mundialmente desconocidos, sobre todo jóvenes. Esto es bueno, porque son rostros nuevos en la política local, que poco a poco se irán fogueando y proyectando.

Y, obviamente, hay también perfiles “impresentables”. Gente con nada grato historial en la política, de los que llaman “cartuchos quemados”, creyendo que todavía encienden hogueras.

Tendremos 2 largos meses de shows mediáticos, redesocialeros. Obviamente también veremos contracampañas, francotiradores y cosas peores, como ya sucedió con el proceso estatal, pero corregido y aumentado. Prepárese, amable lector, y tome Dalay.