Editorial
Reforestación
La presidenta Claudia Sheinbaum, junto con los gobernadores del país, entre ellos la mandataria de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, se sumaron a la primera jornada nacional de reforestación, con la meta de plantar 6.6 millones de árboles.
La meta contempla reforestar 32 mil hectáreas, en los 32 etados del país.
En Guerrero se eligió el parque El Veladero, que es el pulmón de Acapulco y que resultó sumamente dañado por los dos huracanes que impactaron el puerto en 2023 y 2024.
Sin embargo, expertos en la materia indican que si bien la jornada de reforestación es lobale, no es suficiente para compensar los estragos de la deforestación, que aumenta al ritmo de 208 mil hectáreas por año en el país. Esto es, una supervicie 6 veces superior de daños a la que se pretende restaurar con renuevos, que nadie garantiza que todos prosperarán, pues todo dependerá de la regularidad de las lluvias.
Esto sin sumar las afectaciones por incendios que año con año golpean cada vez peor las áreas boscosas y pastizales del país, agravando la pérdida de áreas verdes que ayudarían a revertir los efectos del cambio climático y los estrágos del fenómeno El Niño, que este año viene como “súper niño”, y cuyos efectos podrían prolongarse por 3 años o más.
De verdad que el panorama qu enfrentamos en México no es nada esperanzador. Los pronósticos de sequía se extienden y nuestra región calentana sería una de las más afectadas, porque aunque la cruzan varios ríos, incluyendo el Balsas y el Cutzamala, no necesariamente quiere decir que tenemos reservas de agua suficientes.
Ciudad Altamirano, por ejemplo, vive del Cutzamala. Otros pueblos del Balsas. Pero Arcelia se surte de la presa Vicente Guerrero, que en este momento muestra los efectos de la escasez de lluvias de este año.
Si la presa baja más su nivel, al grado de que deje de bombearse agua, sea para consumo humano, sea para riego, la cabecera municipal de Arcelia sufrirá sobremanera. Y aunque hay pozos alrededor de la ciudad, serían insuficientes para surtir a toda la población.
Aunque aún faltan unos 3 meses para que finalice el periodo de lluvias y huracanes, siendo septiembre y octubre los meses de mayor riesgo, como puede regularizarse el temporal, puede que no.
Organizaciones campesinas han estado alertando que la cosecha de maíz en Guerrero será escasa, sobre todo en Tierra Caliente y la Zona Norte, donde la gente sembró desde mayo y ha tenido que resembrar.
Incluso en Iguala hubo una reunión de organizaciones campesinas para pedir que se declare de una vez la emergencia, para hacer valer el seguro de daños.
Pero no hay manera de preveer qué impacto tendrá realmente una sequía masiva y prolongada y cómo responderemos gobierno y sociedad. Y si las autoridades locales, estatales y federales, tendrán la capacidad para responder a una emergencia de grandes proporciones en el país. La hambruna y la miseria serían los efectos a largo plazo. Por eso, plantar un árbol es una tarea vital en este tiempo.