Pero alguno dirá: Tú tienes
fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por
mis obras.Santiago 2: 18
Hoy en día es muy común orar
por otros. Muchas personas hacen grupos de oración, ministerios de oración, cadenas
de oración y horarios clave de oración, lo cual realmente es magnífico, puesto
que orar los unos por los otros trae consuelo, fortaleza, confianza y
esperanza.
Sin embargo, la oración es
solo una parte porque si no está acompañada de buenas obras está muerta. Es
decir, si yo estoy en un grupo de oración donde hay hermanos con muchas más
necesidades que yo, la obra no estaría completa, aunque orara fervientemente
por ellos.
Mi oración debe ir
acompañada de la ayuda correspondiente. Si mi hermano no tiene comida y yo sí,
la comparto; si mi hermano necesita ir al médico y no tiene para pagar la
consulta, yo lo ayudo.
La religión practicada solo
con dogmas y sacramentos es hueca, pero cuando la comunidad religiosa se
interesa por los unos y por los otros, especialmente con los de más necesidad,
es agradable para Dios. Religióny creencias
El apóstol Santiago es muy
puntual al respecto en su epístola y remarca la posición del profeta Isaías
para declarar cuál es la verdadera religión. No se trata meramente de orar y
decir: «Que Dios te bendiga», sino que se trata de partir el pan con el
hambriento, de visitar a las viudas en su necesidad y de cubrir al desnudo.
Esta es una fe práctica, una
fe que se demuestra con las obras al mismo tiempo que estas se hacen no por
obligación ni por la fuerza, tampoco para que sean vistas por los demás, sino
que nazcan de un corazón convertido y sean espontáneas, sinceras, discretas,
amorosas, sin compromisos y sin esperar que el favor se devuelva.
Es cierto que también hay personas
que solo les gusta recibir, argumentando si la Iglesia realmente es buena debe
ayudarla, pero la mejor manera de ayudar a esta clase de personas es
enseñándolas a trabajar para que se puedan valer por sí mismas y también tengan
el gozo de ayudar a otros.
¿Cómo esta tu corazón hoy?
¿Te gustaría ser la mano ayudadora del Señor? Si así fuera, deja que el Señor
te muestre cómo hacerlo responsablemente, de manera que tu fe no solo sea de
palabra, sino de obras.
Jesús demostró que te amaba
al morir por ti en la cruz, así que recuerda que todo es por su gracia.