Esthela: el debate no es dónde vota, sino con quién camina

Esthela: el debate no es dónde vota, sino con quién camina

25 de junio de 2026 | Por DS

DESPEJAR

Esthela: el debate no es dónde vota, sino con quién camina

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

 

Ayer se desató un debate al conocerse que Esthela Damián, la ex asesora jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum, cambió su residencia ante el Instituto Nacional Electoral apenas el 6 de mayo de este año. No estoy asegurando que el documento es auténtico, porque ahora que estamos en la era digital y, más, en la era de la Inteligencia Artificial, podemos estar ante fake news.

Pero aceptando sin conceder que el documento es real, entonces conviene aclarar que el debate no está en el sentido de si puede o no participar en la contienda por la gubernatura, sino en que realmente su vida pública estaba en la Ciudad de México, incluyendo el hecho dee que votaba allá.

No voy a decir como en otros espacios que ella no tiene derecho a participar en la contienda por Guerrero, porque la ley es clara en ese sentido: basta haber nacido en una entidad federativa para aspirar a cualquier cargo de elección popular. Y sólo se pide la ciudadanía por 5 años a quienes hayan nacido en otra demarcación. Hasta ahí todo claro y nadie se va a rasgar las vestiduras por eso.

Lo que realmente está en debate es que ese documento del INE que anda circulando, y que especifica su cambio de domicilio a Acapulco (no a Chilpancingo, donde ella nació), 6 días después de que renunció a su cargo como asesora jurídica de la presidenta; el verdadero debate, insisto, es que ese documento prueba que Guerrero comenzó a ser importante para Esthela Damián hasta que ya tenía algo específico en la mano: una pre pre candidatura, que además fue anunciada un mes antes por la mismísima presidenta de la República en su conferencia mañanera, lo cual también generó un agudo debate acá en Guerrero, pues los allegados a le ex asesora jurídica comenzaron a vender ese anuncio como la señal de que Esthela, como amiga personal de la presidenta, era también su candidata al gobierno de Guerrero.

Hay quienes aún lo afirman, pese a que Claudia Sheinbaum ha dicho una y otra vez que ella no tiene candidatos ni candidatas, y pese a que uno de los postulados de Morena a la hora de elegir abanderados es no aceptar ni compadrazgos, recomendados, amiguismos y nepotismo político.

De hecho, esto es aún más cuestionable para un aspirante a gobernador que el tardí cambio de domicilio para, ahora sí, votar en alguna de las casillas de Guerrero.

Y no, no voy a exhibir el documento, porque estoy consciente de que se trata de datos personales en poder de una institución, cuya difusión pudiera constituir un delito, porque la protección de esta información es responsabilidad del Estado.

Pero el documento ya anda ahí rodando. De algún modo salió de los archivos del INE y llegó a manos de los opositores (que no detractores ni enemigos) de Esthela Damián Peralta, y comenzó un agrio debate en redes sociales. Algunos diciendo que su registro le puede ser cancelado, lo cual es mentira. Otros diciendo que no tiene derecho a participar, lo cual también es mentira.

El estar informados nos libra de caer en estos engaños informativos de la era moderna, como el que anda circulando acerca de Andrés Manuel López Obrador, a quien el finado escritor Carlos Monsiváis, en una supuesta entrevista de hace 25 años -entrevista que no se ha comprobado si realmente existió- dice que fue su compañero de alcoba, por decirlo de manera decente.

¿Me explico, amable lector? A mi juicio, lo del documento del INE es de mal gusto. Lo verdaderamente importante es todo lo que rodea a la chilpancingueña, quien en público se postula como la cara más fresca de la política guerrerense; la que habla de unidad pero divida; la que deplora el golpeteo pero golpea; la que dice que no viene de la derecha pero sí fue candidata de Movimiento Ciudadano en 2015 (mensaje con dedicatoria, por cierto); la que tuvo que aceptar que su coordinador de campaña es un ex líder del PRI; la que en privado está mandando a su equipo a tocar la puerta de priístas, de panistas, etcétera.

Esto es lo verdaderamente cuestionable. La cauda de gente del viejo régimen que la está arropando. Claro, a su registro a la Ciudad de México fue con Ney Catalán, compadre de Félix Salgado Macedonio, ex dirigente de Morena por un breve periodo, hasta la llegada de Jacinto González Varona.

Pero Ney no tiene la capacidad ni política, ni logística para haber preparado una recepción como la que se vio en la Ciudad de México, donde la aspirante, rodeada de guaruras, fue coreada como “gobernadora, gobernadora”.

En ese contexto, el ex felixista Ney Catalán es un artículo decorativo, en un escenario construido y sostenido por la oposición derechista.

Y bueno, esto en el supuesto de que Ney Catalán realmente ya no tenga nada que ver con Félix Salgado Macedonio; porque, de lo contrario, estaríamos ante otro escenario de muchas lecturas. Un escenario de ases bajo la manga que estaría jugando el senador, del cual podríamos hablar en otro tiempo.