Unidaddel FAM
Es grato ver al ex gobernador Héctor Astudillo Flores retomando su papel como uno de los principales líderes del PRI, después de su encontronazo con el presidente nacional del tricolor, Alejandro Moreno Cárdenas.
Astudillo no necesita bules para nadar, y ha sido una pena verlo doblado emocionalmente hablando ante Alito, al grado de que el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero tuvo que llevarlo a comer a su rancho para levantarle el ánimo.
De las voces dentro del Frente Amplio por México en Guerrero, es una voz moderada, no corriente, que seguramente le imprimirá al proceso electoral que está por comenzar una verdadera altura de miras.
Y es que si nos vamos al referente nacional, no hay por dónde. Alito Moreno Cárdenas es un arrabalero y acaban de elegir a una candidata que le pisa los talones.
Por lo tanto, que al menos a escala estatal se mueva la política con mayor decoro, y eso depende de gente como Astudillo, quien nunca habla por hablar, y siempre cuida lo que va a decir, a diferencia de otros de sus correligionarios, que piensan que hablando con palabras altisonantes o haciendo chistes vulgares van a caerle bien al pueblo.
Astudillo es uno de los ejemplos de que la buena política aún existe, que no es necesario recurrir a bajezas para distinguirse, y que por nada del mundo se debe renunciar a la buena educación.
Cierto que Astudillo tendrá que adoptar el discurso del FAM a nivel nacional, en el sentido de que el enemigo a vencer es Morena y, obviamente, su líder moral, Andrés Manuel López Obrador.
Aunque en su reciente visita a Guerrero el presidente dijo en Xochistlahuaca que trabajó muy bien con Astudillo, a quien reconoce como un hombre serio, se entiende que ya entrando en el calor de las campañas no quedará moro con cabeza.
Y por eso es importante que entre tanto pelado haya alguno que aún se ruborice cuando tenga que recurrir a la incultura de la maledicencia, siguiendo el ejemplo de Alito Moreno.
Este fin de semana, en el contexto de la elección de la coordinadora nacional del FAM, Astudillo llamó a los priístas a la unidad, de cara a la elección de 2024.
«Estoy convencido que sí hay priismo, mi llamado es a prepararnos para lo que viene y no tener alejada la idea de que hay que convencer a muchas personas que hoy no votan, a jóvenes; y seguramente habrá sorpresas», dijo.
Aceptó que esta elección impone muchos retos, que los triunfos en municipios importantes como Acapulco, serán difíciles, pero no imposibles. Y de ahí que sea indispensable que los tricolores se mantengan unidos. Le faltó decir que deben estar unidos hacia dentro y unidos hacia afuera, porque posiblemente los aliados del PAN y del PRD querrán más de lo que sus votos representan. También hay que prepararse para las deserciones, así como para la llegada de nuevos cuadros. Unidad, dijo, es la clave.