Cáncer infantil
El Congreso local decidió sumarse a la prevención del cáncer infantil, que en nuestro medio afecta a niños de entre 5 y 14 años.
Comencemos por comprender qué es el cáncer y cómo inicia en el cuerpo humano antes de ser una enfermedad degenerativa.
En todos los tipos de cáncer, algunas de las células del cuerpo comienzan a dividirse sin detenerse, extendiéndose a los tejidos cercanos.
En general, se forman nuevas células a medida que se necesitan, reemplazando las células viejas que mueren. A veces, este proceso no resulta como se espera. Se forman nuevas células cuando no las necesita, y las células viejas no mueren cuando deberían.
Entonces, las células adicionales pueden formar un tumor mientras proliferan. Los tumores pueden ser benignos o malignos. Los tumores benignos no son cancerosos. Los tumores malignos son cáncer, y las células cancerosas pueden invadir tejidos cercanos. También pueden separarse y extenderse a otras partes del cuerpo, y a esta fase se le considera metástasis.
El cáncer afecta a todos los grupos de edad en el mundo, así como a mujeres como hombres, aunque hay obviamente tipos de cánceres que afectan más a uno y otro género.
En el caso de los niños, ellos pueden tener cáncer en las mismas partes del cuerpo que los adultos, pero hay diferencias. El cáncer infantil puede ocurrir repentinamente, sin síntomas tempranos, lo cual lo hace aún más letal.
Frecuentemente, algunos tipos se pueden curar. El cáncer infantil más común es la leucemia, y si se trata oportunamente y de manera adecuada, tiene un alto grado de recuperación. De ahí la importancia de su temprana detección y tratamiento.
Algunos otros tipos comunes de cáncer en niños incluyen tumores cerebrales, linfoma y sarcoma del tejido blando. Pero la prevención del cáncer infantil y de adolescentes, entre los que se incluye también huesos y testículos, dependerá mucho de la información que la gente tenga a la mano. Y es que cuando se ignoran los esquemas de la enfermedad, los síntomas pueden pasar desapercibidos o confundirse con otros. Por ejemplo, niños con fiebres recurrentes y moretones en la piel, así como cansancio, podría estar en un proceso de leucemia. O dolores de huesos incurables, que son recurrentes hasta hacerse crónicos, debieran considerarse como sospechosos de cáncer.
La prevención, por lo tanto, pasa por informar a la población acerca de estos riesgos, a fin de que los padres y pediatras actúen de manera certera, en lugar de perder tiempo valioso en tratamientos que solamente agravarían la enfermedad. En México, el cáncer infantil es la primera causa de muerte por enfermedad en niños de 5-14 años y la sexta en niños menores de cinco, y representa casi 70% de la carga total de cáncer en estos grupos de edad. Estas aterradoras cifras hablan por sí solas, por lo cual se insiste en la oportuna detección y tratamiento. Afortunadamente, la leucemia tiene hasta 60 por ciento de probabilidades de cura. Démosles una oportunidad a los niños.