Esthela Damián: cuando la ambición se pasa de la raya

Esthela Damián: cuando la ambición se pasa de la raya

13 de agosto de 2026 | Por DS

DESPEJAR

Esthela Damián: cuando la ambición se pasa de la raya

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

 

La locura es mala consejera. La ambición también. Y cuando estas dos comadres se juntan, la vecindad sufre. Esthela Damián Peralta, ex consejera jurídica de la Presidencia de la República, anda desatada. Pero ya traspasó los límites.

En su desembocada carrera por la coordinación estatal de Morena en Guerrero, cuyo ganador, si nada lo impide, será el candidato o candidata a la gubernatura, Esthela Damián no disimula que fincó su campaña en su amistad con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. No tenía otra cosa que presumir, de hecho, porque Guerrero no recuerda ninguna gestión suya, ningún apoyo, nada.

Y no vale que se escude en que ella era una funcionaria y que la presidenta Claudia Sheinbaum le impedía venir a Guerrero. No vale que diga que estaba supeditada a órdenes superiores. Cuando se trata de ayudar en casos de extrema necesidad, nadie la hubiera detenido, menos su jefa política. Incluso pudo venir en representación de la jefa de gobierno de la Ciudad de México.

Cuando Guerrero sufrió el embate del súper huracán Otis en 2023, ella estaba cerca de Claudia Sheinbaum. Nada. Ni una cobija, ni una colchoneta, ni una escoba, ni una bolsa de frijoles. Nada. Y seguimos sin nada.

Incluso antes de pertenecer a Morena y siendo aún miembro del PRD y luego de MC, Esthela Damián era una mujer de poder. Estuvo en la capital, por ejemplo, cuando Guerrero sufrió los efectos de los sismos de 2017. Había sido diputada federal, diputada local en el Congreso de la Ciudad de México. Nada.

Por esto Esthela en sus mítines no habla de otra cosa, sino de su amistad con Sheinaum: De cómo la conoció, cómo le dio trabajo, cómo la llamó a colaborar en el DIF de la Ciudad de México; luego la haría su secretaria particular. Y ya como presidenta de la República, la mandataria federal la colocó en la Subsecretaría de Prevención, en la Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPC), al mando de Omar García Harfuch.

En esta encomienda, anunciado por ella misma, tuvo la misión de coordinar esfuerzos en la prevención del delito y la implementación de estrategias para reducir los índices de violencia en el país, como parte de la Estrategia Nacional de Seguridad.

¡Uff!, un puesto clave para estados como Guerrero, que por años ocupó los primeros lugares en delitos de alto impacto, y por ser la entidad con menor índice de desarrollo del país.

Pero, pregunta tonta: ¿Alguien vio a Esthela Damián por aquí, habiendo sido investida con semejante cargo? ¿Hay rastro de su trabajo en el combate a las causas de la violencia? Al contrario, secretarios y subsecretarios de estado desfilaron en los años de la Cuarta Transformación por Guerrero, menos Esthela Damián la de Chilpancingo.

Y finalmente, en diciembre pasado, la presidenta de la República terminó haciéndola su asesora jurídica. Por eso ella se mueve como la “abogada de la presidenta”, cargo al que renunció el último día de abril de este año, para venir a competir por la coordinación estatal de Morena (léase gubernatura).

Y en su locura, Esthela resbaló feo esta semana, cuando puso a la gente a corear:

_¿Quién ha sido mi maestra?

_¡Claudia!

¿Quién ha sido mi líder?

_¡Claudia!

_¿Quién ha sido mi jefa?

_¡Claudia!

_¿Quién ha sido mi látigo?

_¡Claudia!

-¿Quién ha sido?

_¡Claudia!

_...Y mi marido….

_¡Uhhhhhh!

El video de este corito ha dado la vuelta en redes sociales. Los malpensados de inmediato comenzaron a comentar cosas de inclinaciones. Los entendidos en política abrieron la boca sorprendidos por semejante confesión. Otros se indignaron por la falta de respeto a la presidenta Sheinbaum. Y los santos inocentes aplaudieron.

Pero he ahí están las señales ominosas de lo que hablamos: locura y ambición juntas, son una mala combinación. Terrible si hablamos de alguien que aspira a gobernar una entidad como Guerrero, que no admite improvisaciones, ni payasadas, ni recomendaciones y menos imposiciónes de amigos, látigos, jefes o maridos (con perdón de la aludida).

Guerrero reclama sensatez, certezas, proyectos viables, atención real a las causas de inseguridad; compromiso para salir de los niveles de subdesarrollo vergonzoso a que hemos sido condenados.

No queremos historias personales. No queremos a alguien que nos diga provincianos, no queremos a alguien que presuma cosas tan soeces, impropias de una aspirante a gobernadora e involucrando a la presidenta de la República, dando a entender que Sheinbaum es más que una amiga, colaboradora o jefa.

Tan sólo por este hecho, Esthela debe ser retirada de la campaña por la gubernatura. La presidenta Sheinbaum no puede tolerar este tipo de declaraciones, aunque se digan de broma, porque habrá quién se las tome en serio.

Por cosas como esta, el proceso interno de Morena se ha tornado en un circo. Y si nadie allá arriba llama al orden, terminarán por crecerles los enanos. Se les acabará el show, tendrán que desinflar la carpa. Seriedad, señores, por favor. Es lo único que les pedimos los guerrerenses.