EN LAS ELECCIONES DEL DOMINGO, EL GRAN GANADOR FUE EL INE.
Homero Rodríguez Serrano
Sin la menor de las dudas, quien resulto el gran ganador en las elecciones más grandes de que se tenga memoria en nuestro México, el domingo pasado, fue el Instituto Nacional Electoral y explicare porque:
En primer lugar, se sobrepuso a los constantes y viscerales ataques emanados desde el interior del Palacio Nacional y desde luego, secundados por los dirigentes y candidatos de Morena. Ellos, aducían que el árbitro debería de ser neutral y que el INE, su presidente y consejeros no lo eran. ¡Se equivocaron!
Durante la campaña, los guindas anunciaron que tras la elección irían contra el Instituto Nacional Electoral. Si lo disfrazan de reforma o revisión da igual. No les gusta y quieren cobrarle facturas, someterlo y desaparecerlo. En otro momento el mensaje que el poder leería de manera clara de la jornada sería: con el INE no. Pero no son tiempos normales.
Andrés Manuel López Obrador ha dicho en múltiples ocasiones que el organismo es muy caro. Es una verdad a medias. El presupuesto que se le asigna es engañosamente enorme. Porque de esa bolsa se deposita a los partidos, se financia la nada barata credencialización (padrón incluido) y, por supuesto, se paga todo lo que implica organizar elecciones y generar cultura cívica al respecto.
Pero parece que después de las elecciones, todo cambio. Tal vez porque su partido resulto el ganador. Ahora todo mundo habla bien del INE, olvidando las ofensas y diatribas del pasado. Sin embargo, a pesar de todo, es un gran salto adelante en la autonomía, y va a repercutir favorablemente en otros órganos, como lo es el propio Tribunal Electoral.
En segundo lugar, en medio de una situación social muy difícil y complicada, debido a la ominosa sombra de homicidios, secuestros, amenazas contra candidatos, precandidatos y simples aspirantes a ser elegidos realizados por el crimen organizado, el Instituto pudo realizar su tarea que de momentos parecía prácticamente imposible.
En medio de la certidumbre pública de que la elección sería solo el pretexto de una poselección interminable de litigios, cumplió exitosamente con su responsabilidad, organizó la elección, instaló 162 mil casillas en todos los puntos de la geografía nacional, convocó, capacitó y guio a un millón 400 mil ciudadanos que acudieron voluntariamente, sin paga, a ser funcionarios de casilla, para recibir, sumar y apuntar los votos en las actas correspondientes.
A las 11 de la noche del domingo y en apego a su compromiso y a su normatividad, entregó los primeros resultados de la gigantesca elección. Contra todos los pronósticos, esa noche la mayoría delos contendientes reconocieron sus cuentas y se disolvió en el aire el fantasma de la barahúnda poselectoral. Fue un triunfo del INE, de los ciudadanos y de la democracia. ¡Un triunfo de todos!
Por esos resultados y la confianza que los mexicanos demostramos en el árbitro, será muy difícil que lo desaparezcan como lo prometió el empoderado y soberbio tabasqueño. Afortunadamente seguirán existiendo elecciones democráticas, donde los sufragantes seguiremos teniendo la última palabra con el poder de nuestro voto.
Por último, esos resultados, de rebote, disiparon el temor de un gobierno autoritario para el final del sexenio. Esta elección cancela por el momento, en la conciencia pública, el peligro de un autoritarismo, ha disipado los miedos de un gobierno autoritario para el final del sexenio y augura un equilibrio político muy sano para la segunda parte del sexenio.
El mensaje de la ciudadanía que el domingo se expresó en las urnas independientemente de su preferencia partidista fue muy claro. Cree en el INE. Y eso no es cualquier cosa en este país. Saludos amigos.