DESPEJAR
Morena y el precio de la mayoría
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
La alianza nacional obradorista se va a reeditar en México en 2027. Morena, el Partido Verde Ecologista de México, y el Partido del Trabajo, ya acordaron ir en alianza en las elecciones para diputados federales, así como en los comicios para gobernador, con excepciones.
Por ejemplo, el Verde ya decidió ir en alianza con Morena en 16 estados que renuevan su Gubernatura en 2027, incluido Guerrero; excepto San Luis Potosí, donde el PVEM insistirá en postular a la senadora Ruth González Silva, esposa del actual gobernador, Ricardo Gallardo.
Es de suponer que el Partido del Trabajo hará lo mismo, con la diferencia de que el partido rojinegro no tiene posibilidades de triunfo en ninguna entidad, como sí lo tienen los verde ecologistas. Por ejemplo, el comisionado petista en Guerrero ya anunció que aquí irán con candidato propio; o sea, él mismo.
Lo cierto es que a los aliados de Morena no les conviene ir solos. Así lo hizo el PAN; se envalentonó dejando la alianza con el PRI y mordieron el polvo en Coahuila, donde incluso perdieron el registro. Queriendo recuperar su prestigio alejándose del nauseabundo cadáver priísta, los panistas saben que van a tener que pasar por un largo proceso de recuperación. Entre tanto, para ellos quedan disponibles únicamente sus bastiones, con los que han sobrevivido hasta hoy, con excepción de Chihuahua, estado que la alianza morenista tiene amplias posibilidades de conquistar por primera vez.
Y pese a la pugna por la fallida reforma electoral que envió la presidenta Claudia Sheinbaum, que no apoyaron ni los petistas ni los verde ecologistas, la alianza fue rescatada y anunciada, a petición de Morena.
A estas alturas, aunque Verdes y Petistas sólo tendrían acceso al poder por la vía plurinominal sin la alianza con el partido guinda, para Morena son un mal necesario. ¿Por qué? Porque se necesita de que la alianza obradorista tenga la mayoría calificada en la Cámara de Diputados para hacer avanzar la agenda de la Cuarta Transformación, respaldando las iniciativas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Por lo mismo, la dirigente del partido, Adriadna Montiel, y la presideta de la Comisión de Elecciones, Citlalli Hernández, tendrán que hacer un trabajo de prestidigitación para hacer coincidir los proyectos de cientos de morenistas que buscan una oportunidad para acceder al poder, y sus aliados.
Para eso, Morena tiene que arropar a verdes y petistas. Incluso, es común que les “preste” candidatos en ayuntamientos, distritos locales y distritos federales, para que sean competitivos, aunque sucede que una vez pasada la elección, los morenistas prestados vuelven a su partido con dos diputados locales de Guerrero, uno de la Montaña y otra de Costa Chica.
Otra cosa que tendrán que soportar los morenistas es que la dirigencia nacional tendrá que ceder espacios con triunfos asegurados a los aliados, sacrificando a los aspirantes guindas, para despecho de la base. De ese modo -como también le sucedió al PRI con el Verde-, los aliados se van empoderando con votos ajenos, tomando luego como suyos territorios en los que no tenían presencia, declarándolos petistas y ecologistas, aunque su base sea realmente morenista.
Esto pasó, por ejemplo, con el Distrito federal 08 de Costa Chica, donde en 2021 el ex diputado Rubén Cayetano García, no quiso reelegirse. Por lo tanto, ese distrito le fue cedido al Verde, que lo volvió a reclamar para los comicios de 2024 con Marco de la Mora; y es seguro que también lo pedirán para 2027.
Estudios formales señalan que PT y Verde le deben a Morena el 70 por ciento de los votos con los que armaron sus bancadas en San Lázaro, por lo que no puden dearse el lujo de salirse de la alianza obradorista, que hoy por hoy les resulta harto conveniente.
Verdes y petistas saben que si jugaran solos, únicamente podrían aspirar a espacios plurinominales y un raquítico presupuesto vía prerrogativas. Y eso estaría bien para ellos, con tal de que haya espacios para sus dirigentes. Pero también saben que Morena los necesita para garantizar la mayoría calificada, y esa es su principal fortaleza. Por eso se dieron el lujo de batear la reforma electoral, que al fin y al cabo no sufrirían las consecuencias. Desafortunadamente, Morena tampoco puede darse el lujo de desecharlos, so riesgo de quedarse con menos asientos en la Cámara de Diputados.
Es necesario que se garanticen suficientes espacios en la Cámara Baja de mayoría relativa (ganados en urnas), pero no tantos como para no tener acceso a espacios de representación proporcional (plurinominales), ya que la regla es que no debe haber sobre-representación de ningún partido.
Ese fue el error del PRI en Coahuila. Le apostaron al “carro completo” y ganaron en urnas las 17 curules de mayoría relativa, desplazando al PAN; pero ya no tendrán acceso a las pluris. Esa jugada fue fallida, porque los priístas de todos modos tendrán que pedir prestados los votos de algún otro partido para garantizar la mayoría calificada en el Congreso coahuilense, en este caso el de los panistas que, para su desgracia, perdieron el registro en esa entidad.
Este miércoles Morena lanza su convocatoria nacional para aspirantes a gobernadores, y en este proceso lo acompaña el PT y el Verde, que ya decidieron que sí jugarán juntos, pero reservando sólo para ellos las entidades que quieran. Por ahora sabemos que los Verdes van sólos en San Luis Potosí, y los petistas van solos en Guerrero. Veremos cuántos espacios reclaman y cuánto se les concede.