Euclides Lacuña
¿Quiénes son los mejores hombres?
La frase suena una y otra vez antes de cada proceso electoral. La avientan a los micrófonos y al aire, una y otra vez: nuestros candidatos serán los mejores hombres. Durante toda la campaña la frase se olvida o se avienta a la basura. Y entre los candidatos de casi todos los partidos no vemos a los mejores hombres, sino a los que han sido leales y cómplices, a los valemadres, a los sinvergüenzas certificados, a los que tienen antecedentes penales, a los empleados de los criminales. Entre quienes se suman a los equipos se pueden ver sujetos con historiales negros, turbios, o simplemente sin historial político o social, pero que se suben al carro del triunfo en el momento oportuno. Se les llama oportunistas o arribistas. Muy hábiles para incorporarse a los equipos ganadores, sin arriesgar nada.
Una vez que han ganado, la frase surge nuevamente: vamos a gobernar con los mejores hombres. Ahora, con la moda política de la equidad de género, incluyen a las mujeres: vamos a gobernar con los mejores hombres y mujeres. Y ya en el gobierno no vemos a los mejores hombres, pero sí a los que nunca faltaron a las campañas, a los que le limpiaban el sudor al candidato, a los que le cargaban la botella de agua, a los lambiscones. No vemos a las mejores mujeres, pero sí vemos a las más buenonas, a las que se la rifaron cargando cientos de collares de flores de zempazúchil, a las que bailaban incansables con el candidato en los mítines, a las que tomaban el micrófono para echarse discursos ocurrentes contra “los de enfrente”.
Y a estas alturas del siglo XXI todavía no sabemos que quieren decir con eso de “los mejores hombres”, como no sea un discurso francamente excluyente en el que solo entran los del partido de que se trate, o aquellos que se mocharon para la campaña, o aquellos que desde los medios de comunicación morían, comían, cagaban, o miaban en nombre del candidato o candidata. La sociedad civil tan cacareada antes, ya no existe, a pesar de que existe en el voto y en el apoyo mediático.
En el caso de Guerrero en donde acaba de ganar la candidata del MORENA, la frase es recurrente, pronunciada por Félix Salgado, papá de la gobernadora electa Evelyn Salgado. Y entre “los mejores hombres” esos que anduvieron en la campaña gritando, bailando, cuidando casillas, cantando, mochándose, tamborileando, han surgido dueños de los puestos de gobierno. Un secretario de esto y de aquello, un subsecretario de lo otro, un Director General de eso y lo otro. Y ya sienten amarrado el puesto porque un amigo en el periódico le echó un comentario a favor. Y de pronto viene Félix a decir que no se calienten garnachas, que todavía no hay nada para nadie, que los puestos se decidirán con “los mejores hombres y mujeres”… Y ya algunos de los campañistas hasta han dicho que se prepara “una traición al pueblo”. Para calmar las ansiedades, Félix dijo que “todos los grupos se integrarán al gobierno de Evelyn”.
Aaahhh, o sea que será un gobierno de los grupos del MORENA, no de “los mejores hombres”. De ahí que los mejores hombres de los grupos ya pueden comenzar a madrearse entre ellos para autoseleccionarse y promoverse, para autoeliminarse, para autodefinirse como los mejores. Y ahí veremos a los hijos del papi diputado o senador, del hijo del papi o mamá dirigente partidista, del hijo del papi empresario que se mochó. Eso sí, todos con sombrero calentano. Y mientras los mejores hombres de los grupos terminan de creérsela, ¿quién sacará adelante al estado? ¿Quién podrá elaborar el proyecto de desarrollo y encaminarlo a buen puerto, como no sea la gobernadora electa? Doña Evelyn está a unos días de saber lo que es la soledad en el gobierno, cuando vea que los mejores hombres y mujeres no son más que los menos peores en el mejor de los casos, y los peores, en el peor. Como quiera, eso de “los mejores hombres” es una deuda pendiente que los partidos políticos tienen con la sociedad mexicana. Una deuda que el PRIAN nunca fue capaz de saldar, y que por eso está fuera del poder. Ojalá lo entienda el MORENA, sobre todo en Guerrero.