La democracia de los patrones
Euclides Lacuña
La democracia de los patrones es tener en sus manos a los partidos políticos, decidir quienes pueden ser electos y quienes no, decidir qué es necesario para una sociedad y qué no, decidir qué es democracia y quienes son demócratas, y quienes no, decidir que es lo que conviene al país y qué no. En México, desde la revolución mexicana, quienes han decidido qué partido o partidos políticos necesita México, han sido los patrones. De esa forma nos impusieron desde 1929 hasta el año 2000 como partido único al PRI, que nació con el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PNR). Fueron 71 años, que los patrones mantuvieron al PRI como garante de sus intereses, en un país que nació sin instituciones y que quedó en manos de una burguesía empresarial, voraz, saqueadora, antinacionalista, hambrienta de dinero y privilegios que -en nombre del pueblo que hizo la revolución en contra de esa burguesía capitalista-bananera- creó sus propias instituciones, a su modo, a su gusto, acorde a sus necesidades e intereses de acumulación y explotación, y solo cambió los modos y los estilos para mantener el saqueo y la explotación de los trabajadores mexicanos, en nombre de la democracia.
Setenta y un años de partido único, en un país que se decía democrático y que arrastraba consigo asesinatos de Estado, desapariciones masivas, masacres de estudiantes, persecución, encarcelamiento y desaparición de líderes opositores, descarados fraudes electorales, empobrecimiento de millones de mexicanos que convirtió al país en uno de dos clases sociales: los ricos y los pobres, enriquecimiento brutal, desvergonzado y criminal de la oligarquía política y financiera, entrega ilegal y a precios de regalo de las decenas de empresas estatales creadas con el dinero de todos los mexicanos a los empresarios a los que, a la vez que se les daban concesiones sin límite como el perdonarles miles de millones de pesos anuales en pago de impuestos, se les convertía en líderes del PRI o del PAN, y por supuesto, corrupción sin límites de los funcionarios públicos desde presidentes de la república hasta regidores y presidentes municipales, robo de miles de millones de pesos del erario, negocios privados con dinero público. Y Eso, decían, era un país democrático.
Tan democrático, que sus cómplices de siempre, los hipócritas panistas creadores del PAN 10 años después del nacimiento del PRI, llegaron al poder en el año 2000 arreando la bandera de la democracia, solo para que un imbécil trastornado y bastardo Vicente Fox, pactara con ellos una transición de poderes, en nombre de la democracia para entregar completamente el país a los patrones vestidos de políticos. Un bastardo Vicente Fox, su esposa e hijastros- a los que espera el juicio de los mexicanos- sentó las bases legales para convertir al país en una empresa, y a las empresas estratégicas nacionales como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, en sucursales de las grandes empresas multinacionales. Fox, inició la modificación a las leyes constitucionales para convertir el país en una empresa, echando a la basura la soberanía nacional.
Con un discurso hipócrita, propio de los bastardos, convenció a una parte importante de la sociedad de que convertiría al país en una democracia sacando al PRI del poder, y que metería a las víboras y tepocatas del PRI a la cárcel por corruptos. La traición de este personaje vergonzoso a sus electores se materializó en una alianza entre el PAN y el PRI en el gobierno, incluyendo a varios perredistas como el supuesto morenista Porfirio Muñoz Ledo, que hoy es la voz “moral” de los panistas, priístas y perredistas echados del poder por corruptos y traidores al país.
La peor traición a la democracia se llevó a cabo en el 2006, cuando sin el menor recato el PAN, luego de un criminal gobierno de lesa humanidad, tras la comisión de atroces crímenes de carácter inhumanos, sistemáticos y generalizados contra la población civil, pactó casi abiertamente, la devolución del poder al PRI luego de 12 años de criminalidad y generalización de la pobreza y el terror en el país, para evitar que la izquierda pudiera llegar al poder. Siguiendo la política de terror de Estado heredada de Vicente Fox, continuó las desapariciones, extorsiones, asesinatos masivos, torturas, impuestos mediante la imposición desde el gobierno de grupos criminales en el país que devinieron en cárteles diversos, fueron el signo del sexenio sangriento de Felipe Calderón, al que ahora se ve muy activo haciendo política, como si no fuera un criminal al que pronto le llegará la justicia popular. (Continúa).