APUNTANDO AL SUR

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2021-11-25 | Por DS

Homero Rodríguez Serrano

EL PAIS, ¿RUMBO A LA MILITARIZACION?

A diferencia de muchos intelectuales y articulistas, su servidor, sigue en la idea de que no estamos ante un proceso de militarización del país, por lo menos no con las características políticas que muchos consideran y observan con enorme preocupación.

Desde mi muy particular punto de vista, existen excesos en las tareas que el presidente López Obrador ha otorgado a las Fuerzas Armadas. Que las encontremos en la construcción del Tren Maya, del aeropuerto de Santa Lucía o de las sucursales del Banco del Bienestar, puede ser discutible, pero, sin duda, son tareas que pueden encuadrarse en los márgenes de sus responsabilidades.

Sin embargo, que se les encomiende proteger a los distribuidores de gas Bienestar es absurdo e incomprensible. Que la Guardia Nacional participe en los operativos de control migratorio carece de justificación. Que tenga que formar un batallón turístico para garantizar la seguridad en la Riviera Maya, es un verdadero sin sentido: lo que el país y el turismo demandan es una estrategia que garantice la seguridad en esas zonas.

Tampoco estoy de acuerdo en que se convierta a un sector de las Fuerzas Armadas en una empresa que se encargue de la administración de aeropuertos, trenes y aduanas; sí me queda claro que su reforma interna ha sido un acierto, pero en esto, tengo un mundo de dudas.

De lo que si estoy convencido es de que la tarea más importante que tienen los militares es la de garantizar la seguridad interna y nacional en el país. Nada es más importante que eso, es la razón de ser de la institución. Y hacerlo respetando y defendiendo la Constitución.

Recordemos que el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos son instituciones Armadas permanentes que tienen las misiones de defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación. Además de garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas, entre otras de sus funciones. ¿Cumplen con estas sus obligaciones? La inseguridad permeante y la cantidad de muertos diariamente en el país indican lo contrario.

Lo que si me preocupa, es que les vayan sumando diversas responsabilidades a las que marca su normatividad. Muchas de ellas, sin ningún sentido y justificación para que las tengan los de verde olivo y desgraciadamente por atender esa serie de compromisos extras, se pierda de vista el objetivo principal y se quiere justificar con aquello de “abrazos y no balazos” del tabasqueño.

Por otro lado, se requiere tiempo, mucho tiempo para capacitar oficiales en las diversas especialidades, aunque también es cierto que para ciertas tareas se recurre a militares retirados. Pero esa solución, que puede aceptarse en determinadas circunstancias y momentos, me parece que, de alguna forma, si se abusa de ella, puede provocar conflictos internos en la institución.

Entonces para que exista una militarización, se requeriría su participación en forma activa en los puestos de mando político e institucional del país. En el gobierno de la Cuarta, salvo las secretarías de Defensa y Marina, no hay más soldados en el gabinete, en la Cámara de Diputados o de Senadores, en esta legislatura, no hay casi ningún militar en retiro y tampoco encontramos gobernadores con origen en el sector.

Cierto, hay límites que se tendrían que respetar y no se hace. Se ha señalado, por ejemplo, el discurso del general secretario Luis Cresencio Sandoval, durante el desfile cívico-militar del pasado 20 de noviembre, cuando llamó a sumarse al proyecto de nación “en marcha”, para tener un país unido y que avance en una misma dirección.

Mi opinión es que el titular de la Defensa, lo dijo mal y la expresión dejo abiertas las posibilidades para malinterpretarse. Pero no creo que el sentido real de lo que expreso, si analizamos el discurso completo, sea que hizo un llamado a todos los mexicanos a sumarse a la llamada 4T. Estuvo mal dicho, pero llamó a la unidad y en contra de la polarización.

En resumen, considero que en el terreno militar estamos transitando por un camino nuevo, en muchas formas inédito. Por supuesto que en ese camino siempre existen riesgos, y hoy los hay, pero sigo pensando que la prudencia y la historia de la institución y de sus mandos son los que determinarán hacia donde se dirigen y hasta dónde quieren y pueden llegar. Y no me imagino a las Fuerzas Armadas jugando a la política partidaria. Saludos amigos.