Cada quien su juego
Euclides Lacuña
Estas elecciones, como otras, se caracterizaron porque diversos sectores del a sociedad jugaron papeles distintos, como ha sucedido a lo largo de la historia de la renovación de poderes en los municipios, las regiones, los estados y el país. Distintos sectores sociales, con intereses distintos, aunque en la actualidad los sectores sociales de la más baja escala social se han pronunciado por mantener una política social diferente, impulsada en su beneficio por el presidente de la república, y que evidentemente los sectores sociales bajos están dispuestos a mantener e incluso a defender arriesgando su vida, amenazada por intereses criminales que han jugado también su papel en las presentes elecciones, incluso de manera abierta.
Los empresarios, poderosos intereses que se empeñan en mantener al país en un puño y que no aceptan la decisión del pueblo en general, de transformar el régimen de corrupción y privilegios en que los grupos empresariales han vivido durante siglos y décadas en el país, a costa de la miseria social, se la jugaron con el PRI, PAN, PRD y MC, los partidos políticos de derecha que también durante décadas legalizaron y legitimaron la corrupción y los privilegios de los grupos empresariales, permitiéndoles convertir al país en una simple empresa de su propiedad en la que los gobernantes eran simples gerentes, que mantenían la “empresa” en bancarrota mientras los empresarios se llenaban los bolsillos y sus cuentas bancarias.
Llevando como líder a su patrón, el empresario Claudio X. González, el PRI-PAN-PRD-MC fueron financiados con dinero proveniente de la embajada de los Estados Unidos y en gran medida con dinero del crimen organizado. En una historia legal que todavía no termina, esos partidos exhibieron con claridad sus nexos con los verdaderos enemigos de México, y seguramente los electores no lo perdonarán.
La iglesia católica, tradicional aliada de la derecha en general, también jugó su papel a través de jerarcas sumamente desprestigiados que desplegaron campañas abiertas contra el partido del presidente de la república y contra el presidente mismo. Sacerdotes corruptos como el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, llevó a cabo una campaña en la cual exhortaba “a no votar por los candidatos del partido en el gobierno, ya que la llamada Cuarta Transformación, dice, nos está llevando al “comunismo”, por lo que México puede desembocar en regímenes totalitarios como los de Cuba o Venezuela”. (Proceso, 6 de junio, 2021). Otro jerarca católico que hizo campaña contra MORENA, con la complacencia del “árbitro electoral” el INE, fue Mario Ángel Flores, rector de la Universidad Pontificia de México. A muchos de esos les encantan los lujos, las convivencias con coñacs y carnes de primera en las reuniones con los grandes empresarios y grandes delincuentes con los que suelen encompadrar. Eso, mientras esos miserables jerarcas católicos hablan de la humildad de Jesucristo.
Lamentablemente, el crimen organizado se metió de lleno en la contienda, limitando la participación popular mediante amenazas y marcando línea para votar por tal o cual candidato de la coalición Va Por México integrada por el PRIANRDMC, en lo que parece una estrategia desesperada de esos partidos y de las mismas organizaciones criminales, pues de esa forma queda exhibida de manera clara la alianza política que ya era un secreto a voces, y que ahora coloca los reflectores judiciales sobre esos candidatos, los cuales ya son considerados por los electores como representantes o candidatos del crimen organizado. Muy lamentable, sin duda, y queda la pregunta en el aire si esos candidatos no debieron renunciar a sus candidaturas al hacerse público el apoyo a sus aspiraciones por parte del crimen organizado, y al saber de las amenazas contra otros contendientes para dejarles libre el paso. Muy loable, sin duda, la participación ciudadana de los sectores bajos de la sociedad. Reconocible y respetable su empeño por apuntalar al nuevo gobierno y mantener el apoyo que ese gobierno les ha dado. Sin importar las amenazas, las mentiras y el dinero partido, allí estuvieron.