Euclides Lacuña
Gastalones los señoritos
La gallina de los huevos de oro ha sido despelucada por los gobernantes de los estados, los que se encargaron de matarla de hambre, impidiéndole poner los huevos y empollarlos. El resultado es que los estados de la república, con algunas excepciones a la regla, están en bancarrota y con muy escasos recursos para poder cumplir con sus obligaciones como patrones de una burocracia a la que acostumbraron al derroche, al despilfarro, a la vida en rosa en un ambiente de frivolidad, propia de los reyezuelos de la Baja Edad Media, que llevó a grandes cambios y revoluciones sociales ante el avance del capitalismo.
Incapaces, ineptos y corruptos, los gobernantes salientes de las administraciones de Michoacán, Guerrero, Sonora y Chihuahua, dejaron las administraciones saqueadas, con desfalcos de miles de millones de pesos que tienen como causales principales la corrupción, pero no solo eso: la incapacidad y la falta de compromiso como gobernantes para recaudar recursos provenientes del mercado y la recaudación fiscal.
De acuerdo con lo publicado en diversos medios, en Michoacán, la contraloría encontró “un esquema de defraudación urdido en el gobierno de Silvano Aureoles Conejo por medio de la Secretaría de Seguridad Pública. De acuerdo con la información del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, su antecesor pagó más de 5 mil millones de pesos por siete cuarteles regionales para la policía estatal, en una operación que suma todo tipo de malas prácticas: en primera instancia, en 2016 se firmaron contratos de arrendamiento y mantenimiento para instalaciones que no existían, por lo que se trató de contratos de obra pública encubiertos para evadir la ley de adquisiciones, las licitaciones, las reglamentaciones y la ley en esta materia; además, todas las obras presentan ineficiencias y vicios estructurales y, para colmo, fueron adquiridas por un monto de mil 552 millones de pesos apenas dos días antes de que concluyera la administración perredista”. (La Jornada, 25, 11,21).
Otros estados gobernados por políticos del PRI, PRD y PAN, no son la excepción en cuanto a corrupción y despilfarro de recursos destinados al gasto público, que usaron para cumplirse caprichos personales. Continúo la cita de La Jornada de este jueves: “En Sonora, el también morenista Alfonso Durazo informó que heredó un déficit de 5 mil 471 millones de pesos sólo para lo que resta del año, así como una deuda pública de más de 23 mil millones de pesos, generada sin obra que la justifique. La nueva gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, ha reportado una serie de malos manejos de su correligionario panista Javier Corral, quien dejó de pagar a la Universidad Autónoma de Chihuahua 600 millones de pesos obtenidos del llamado impuesto universitario, y cuyo despacho utilizó de forma discrecional tarjetas de crédito corporativas a nombre del gobierno del estado, entre otras 824 irregularidades detectadas en secretarías, organismos descentralizados y fideicomisos.” (Ibídem).
Nuestro estado, no se quedó atrás en esa materia. “En Guerrero, la gobernadora morenista Evelyn Salgado denunció que su antecesor priísta (Héctor Astudillo Flores) adquirió 42 camionetas de lujo, 35 de ellas con blindaje, así como dos motocicletas, una de las cuales es de marca BMW, sin justificar su utilidad. El costo de mantenimiento mensual de estos automotores asciende a 700 mil pesos.” (Ibídem). En nuestra entidad, diversos responsables de dependencias han denunciado desfalcos por varios cientos de millones de pesos, y los sindicatos han tenido que iniciar acciones de protesta ante el anuncio de que no hay dinero suficiente para el pago de aguinaldo y otras prestaciones en el fin de año.
Lo curioso de esta situación es que, por lo menos en nuestro estado, ni el Congreso del estado y su comisión de Cuenta Pública, mucho menos la Auditoría Superior del Estado, ni las diversas representaciones políticas -incluida la de MORENA- dijeron nada respecto a estas irregularidades que se dieron a lo largo de todo el sexenio.