Se quitaron la careta

Se quitaron la careta

16 de julio de 2026 | Por DS

DESPEJAR

Se quitaron la careta

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

 

Ya se abrieron de capa. Y a confesión de parte, relevo de pruebas.

Priístas de todos los colores -que dicen ya no militan en el tricolor- pero tampoco se molestan en desmentir que en ese partido probaron las mieles del poder, convocaron ayer a una conferencia de prensa en la capital del país para anunciar que están respaldando a la ex consejera jurídica, Esthela Damián Peralta.

Hasta ahí todo aceptable. El problema surgió cuando aclararon que no respaldan a Morena. Y, por lo tanto, tampoco a la Cuarta Transformación, ni mucho menos la lucha de la presidenta de la República en defensa de la soberanía nacional.

¡Descarados! Incluso señalaron que no se pondrán la camisa de fuerza de Morena. Están apoyando como externos a Esthela, pero si ella no es la coordinadora, entonces retomarán otro proyecto. ¿Qué tal?

Así o más claro, conciso y directo el plan de los ex tricolores para introducirse a Morena, pero sin ningún compromiso con el plan obradorista. Nada. Cero.

Zalameros, dijeron que por la cercanía que Esthela tiene con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, es la más idónea para gobernar Guerrero. ¿De veras? La presidenta ha dicho que ella no tiene candidatos ni candidatas. Que cuando Esthela Damián dijo que venía a trabajar por la coordinación de Guerrero, ella le preguntó: “¿Estás segura?” Por supuesto, su papel no era detener a nadie, porque cada quien tiene su proyecto personal. Pero tampoco es mandar a nadie.

El garlito, la trampa que ha usado Esthela Damián y su equipo de promotores, liderado por un priísta por cierto, es que ella es la candidata de la presidenta Sheinbaum. Lo dicen en corto. Lo dicen en eventos. Lo publican en sus boletines informativos: Que las cosas en Guerrero se van a resolver por la simple magia de que Esthela es amiga de la presidenta Sheinbaum, lo cual es una soberana mentira. La mandataria federal no le hará el trabajo a ningún gobernador o gobernadora. Lo ha dicho claro y recio: que la legalidad está por encima de la amistad. Y el trabajo también, obviamente.

Por lo tanto, amable lector, lectora, queda manifiesto hoy que la manada de priístas que trae Esthela Damián Peralta apuntalando su candidatura, son arribistas. Sólo los mueve el poder por el poder. Nada de empatía con las causas de la Cuarta Transformación, nada de afinidad con el obradorismo.

No niegan la cruz de su parroquia, porque aunque dicen que ya salieron del priato, siguen ahí, con su postura convenenciera.

Lo más claro es lo más decente, de hecho. Se les agradece a los ex presidentes y ex dirigentes del PRI que ayer salieron a respaldar a Esthela Damián, que se hayan quitado la careta, y se hayan abierto de capa, y que la gente sepa de qué pie cojean, sobre todo los militantes de Morena, pero también los simpatizantes, aquellos que aún no definen su voto.

Entonces, morenos, si es pasión que se les borre. Si creen que estos nobles caballeros, excelentísimos y experimentados políticos del PRI, vienen para quedarse, ya les dijeron que no, entiendan. A estos personajes no les interesa el morenismo. No les interesa nada en absoluto: sólo Esthela Damián Peralta. De modo que si ella no es la coordinadora estatal de la defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, enfocarán sus baterías para otro lado. ¡Zas!

Incluso dijeron que esperarán las órdenes de la ex consejera. Es decir, que harán lo que ella les indique.

De verdad que sin querer queriendo esto es indignante. Uno no quiere ya decir nada pero cada día sale una perla nueva para aderezar este proceso interno de Morena, proceso que parece que se ha centrado en dos aspirantes: Beatriz Mojica Morga y Esthela Damián Peralta. El debate es en pro y en contra de ambas, dejando enanos a los otros 15 aspirantes, que sin embargo siguen moviéndose, presentando sus proyectos.

Sobreaviso no hay engaño. Bien dice Ivan Hernández Díaz, que Morena está a punto de quedar en manos de ex priístas, algo que no debe ocurrir.

El exdelegado de los Programas para el Bienestar afirmó que Morena nació del esfuerzo de miles de militantes y comparó su construcción con la de una casa que tomó años levantar. "No llegamos cuando la mesa ya estaba puesta; nos tocó construir los cimientos", expresó al defender que la dirigencia permanezca en manos de fundadores y militantes históricos.

Hernández Díaz advirtió que, si la coordinación queda en manos de personas que llegaron de otros partidos, Morena podría perder la identidad y los principios con los que nació. Y tiene razón. Pero, sobre todo, ese riesgo es real y ya quedó demostrado de lado de quien está el peligro que teme el ex delegado: Son los de Esthelado.

Ahora mal, si pensamos que son los únicos, no señor. Son decenas, cientos, miles. Todos los que ya no tienen al PRI como opción, están migrando en masa a Morena, y de ahí la confianza de la ex consejera de ganar la encuesta que se aplicará en dos semanas en el estado. Esthela Damián sabe cuál es su fortaleza, pero olvida que lo que podría ser para ella su fuerza principal, es también su mayor debilidad: priístas sin convicción de izquierda, que se están repegando a quien consideran que por ser la amiga de la presidenta de la República, hará un buen gobierno.

Pero eso no les importa, por supuesto, sino la oportunidad de acceder al poder de nuevo, ahora con las siglas del partido guinda, partido con el que no se identifican y que ven como una “camisa de fuerza”. Y así, como dice Ivan Hernández, la 4T y el obradorismo se irán diluyendo cada vez más, hasta ya no quedar ni rastro. Al tiempo.