Los “Esthelos” se victimizan
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
En su desespero, los de Esthelado, sí, los mismos que comenzaron una implacable guerra sucia contra la senadora Beatriz Mojica Morga desde el inicio del proceso interno de Morena, están saliendo en defensa de su abonada, Esthela Damián Peralta, anunciando que incluso ya presentaron denuncias ante los órganos internos del partido por ataques.
Responsabilizan a personas que andan cerca de la senadora con licencia y consejera nacional de Morena de utilizar imágenes de Inteligencia Artificial y cosas peores, para atacarla y vincularla con lo más rancio de la política guerrerense.
Se atreven a decir esto pese a que el coordinador de la campaña de Esthela Damián es uno de los dedos chiquitos del ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, y quien ha estado haciendo una campaña paralela llamando a sus conocidos para que apoyen a su propuesta a gobernadora, porque es la única que les garantiza el retorno al poder sin tener que esperar los tiempos de su propia reconstrucción política, lo cual les tomaría años y quizás nunca sería realidad.
Y no pararán. El proceso ya entró en la línea de no retorno y saben que no les alcanzaron las monedas para comprar su candidatura. Menos los alcanzará a cubrir el gabán de Palacio Nacional que, presuntamente, mantuvo tapada a Esthela Damián en la consejería de la presidenta Claudia Sheinbaum, hasta que fue necesario quitarle el sarape y enviarla a estas tierras sureñas.
Ese garlito nos contaron, claro, pero no necesariamente es verdad. Eso significaría que la presidenta Sheinbaum actuó al más puro estilo prianista, y envió a su subordinada a competir a un proceso interno pero sabiendo que es la elegida, burlándose del resto de los aspirantes, de los electores y del partido mismo.
Si así fuera, entonces estamos ante un partido peor que los que ya nos gobernaron, donde las cuotas de poder de los grupos políticos era lo que movía los hilos de la política nacional y local. Principalmente, donde el juego del “tapado” era una de las reglas no escritas del ex partidazo, regla que todos acataban sin chistar.
Los Esthelos y los de Estehlado se toparon con su triste realidad. No se puede construir una candidatura de la nada. No se puede fabricar algo por generación espontánea. La política tiene sus reglas y una de ellas es el servicio y el esfuerzo. La cercanía con la gente es vital para que los liderazgos políticos se mantengan vigentes. La aceptación de la sociedad es el combustible para la viabilidad de un proyecto de gobierno. Pero cuando no es así, la política se pervierte, deja de ser un instrumento de desarrollo social y lleva a los pueblos a la involución.
Es bueno que se denuncie, para eso son las reglas internas de los partidos políticos, para equilibrar y sancionar a quienes violan los preceptos partidistas. De ser así, la primera denunciada debiera ser la propia Esthela Damián Peralta, porque de su propia boca han salido ataques para una de sus “compañeras” de partido.
Y como ha dicho que ella le levantará la mano a quien resulte ganador de la encuesta, con la pena pero tendrá que ir a donde Beatriz Mojia y levantar su mano, porque las encuestas “serias” la ubican como puntera y esa realidad no cambia de la noche a la mañana, ni aunque Esthela Damian diga que la presidenta es no sólo su amigus, sino hasta su látigo y su “marido”.
Y no, estimados Esthelos, replicar las propias palabras de Esthela Damián no es guerra sucia. Tampoco fue algo sacado de contexto. Y mucho menos es homofobia. La señora puede ser y hacer lo que a su vida privada convenga, pero no puede -ni en broma- involucrar a la presidenta de este país, enviando señales tan burdas y corrientes.
De hecho, creo que eso es lo que más les preocupa. El efecto de esas palabras dichas al calor de un mitin político, no debió ser nada bueno. Y entonces están asumiendo el papel de “vístimas”, lloriqueando, quejándose de que su candidata está siendo atacada sin razón y si motivo.
Sería bueno que los asesores y jefes de campaña de Esthela Damián dieran un guion de lo que sí puede y de lo que no puede decir, porque la aventaron al breñal y sin sombrero, como El Borras, aquel mítico personaje de Los Beverly de Peralvillo, que no tenía freno en la lengua y actuaba por instinto.
La doña se va como gorda en tobogán (con perdón de las gorditas). Nadie le dijo que hay reglas no escritas de la política. Que hay cosas que no se dicen y temas que no se tocan…por lo menos no en público, y menos involucrando a terceras personas.
La confesión del látigo y el marido le ha de haber caído a la Presidenta como una bofetada. ¿Qué exactamente quiso decir la ex consejera jurídica de la Presidenta de la República? Hace falta que lo aclare, porque no lo ha hecho. Al contrario, está enviando a sus amigos y promotores a dar la cara por ella, anunciando denuncias en contra de Beatriz Mojica y sus allegados, para desviar la atención de un tema tan delicado, lo cual parece ser el verdadero meollo del asunto.