Palabras sin reposo

Palabras sin reposo

2021-06-11 | Por DS

“Deducibilidad de conceptos” o sea no pagar impuestos

Euclides Lacuña


Durante el período neoliberal se construyó un discurso nuevo, producto no solo de las necesidades de legitimación de un modelo económico criminal de explotación laboral y acumulación de riqueza, sino que fue también un discurso nuevo, producto del desarrollo tecnológico y comunicacional en el área de la cibernética. Trata de un discurso articulado en un lenguaje sustentador del cinismo, la desvergüenza, producto de la destrucción del sistema de valores tradicionales que habían sustentado las relaciones sociales y humanas en el siglo XX, y que en los comienzos del siglo XXI resultaban obsoletos ante la oleada furiosa causada por un modelo económico que prometía casi el paraíso a los integrantes de la nueva sociedad globalizada.

En lo que se refiere al nuevo lenguaje utilizado por los sectores sociales, este vino a ocasionar cambios profundos en la relación social, impulsando modificaciones en la emisión del discurso y el manejo del lenguaje, colocando a todos en el mismo nivel sin concederle importancia a uno más que a otro, lo cual fue algo impulsado por los partidos de derecha e incluso de izquierda. El “usted”, que era indicativo de respeto a los demás, despareció del lenguaje para dejar libre al “tú” mientras que el “señor” o “señora” dejó el paso al “amigo”, “don” y el más ofensivo, “viejón”. El resultado fue una interacción social basada exclusivamente en el interés individual, de lo cual dependía el respeto que se pudiera tener sobre los otros. Lo contrario fue la indiferencia, el desprecio y el abandono de los demás, incluso en situaciones de desgracia extrema.

Los empresarios y los políticos de México crearon su propio lenguaje y su propio discurso ante el lenguaje de los jóvenes en general. Crearon un discurso fundamentado en un lenguaje simulador, que pretendió ocultar una realidad económica que nunca tuvo un sustento real que llevara al país a una transformación social en beneficio de todos, y del país mismo. Para enunciar el paraíso prometido y explicar fracaso tras fracaso en la atención social, que llevó al país a acumular más de 60 millones de pobres, los políticos y empresarios neoliberales crearon un lenguaje y un discurso simulador, llamado eufemístico, es decir, usaron palabras y expresiones para expresar de manera menos ofensiva y más delicada una idea que puede ofender al oyente, o que puede hacerlo pensar. La más famosa es aquella frase del criminal ex presidente Felipe Calderón (FeCal) que para referirse a los cientos de asesinatos cometidos por el ejército y las policías estatales contra ciudadanos comunes en la supuesta lucha contra el narcotráfico al llamar «Daños colaterales» a la muerte y asesinatos de civiles.

 Para explicar las crisis económicas recurrentes, que nunca pudieron controlar, usaron “Desaceleración económica”, a la miseria que causaron entre los más pobres le llamaron pobreza extrema, a los viejos los llaman ahora persona o adulto mayor, a los feos, poco agraciado, a la prostitución comercialización corporal, a los mantenidos los llamaron “ninis”, al endeudamiento sin límite le llamaron “contratación de deuda o de préstamos”, a los vagabundos y miserables “personas en situación de calle” o “los sin techo”, a echar del trabajo a un empleado le llamaron “reducción de plantilla laboral”, o bien “redimensionamiento laboral”. A los centros de especialización criminal les llamaron Centros de Readaptación Social…Y así.

Pero el eufemismo que no tiene madre acaba de ser usado por el presidente nacional de los patrones afiliados en la COPARMEX o Confederación Patronal de la República Mexicana José Medina Mora, quien este jueves declaró que el país no puede avanzar sin inversión privada y que es momento de que se lleve a cabo una deducibilidad de conceptos, es decir, volver a lo de antes en que los grandes empresarios deducían pago de impuestos y se les devolvían miles de millones de pesos deducibles por programas gubernamentales de apoyo a los ricos, mientras los pobres de volvían miserables. Nada más que eso quiere el líder nacional de los patrones.