Morena, al borde del cisma

Morena, al borde del cisma

31 de julio de 2026 | Por DS

DESPEJAR

Morena, al borde del cisma

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

 

Hay preocupación en Morena, en todos los niveles, por el cariz que está tomando el proceso interno, y de lo cual puede surgir algo nada bueno. Lo menos que podría ocurrir sería un cisma, un resquebrajamiento del partido guinda, un confrontación de grupos y facciones que los de la oposición están esperando como agua de mayo. Se frotan las manos priístas, panistas, emecistas y hasta perredistas porque esto ocurra, pues eso les permitiría captar a los desencantados, ofreciéndoles los bueyes y la carreta, recomponiendo sus escuálidas y diezmadas filas.

Así ocurrirá lo de siempre: No ganarían los opositores, sino que perdería Morena, el partido obradorista que en 2014 prometió ser “diferente”, y meter a México en la Cuarta Transformación, usando las armas de la democracia, en lugar de recurrir a un conflicto armado, al que parecía que nuestro país estaba destinado sin remedio.

Pero el proceso interno en Guerrero está preocupando aún al más tolerante y optimista. Voces de diversas corrientes políticas están advirtiendo que viene un punto de quiebre y hasta el senador Félix Salgado Macedonio salió de su reposo por enfermedad para advertir que los aspirantes a la coordinación estatal deben de dejar de incurrir en gastos excesivos y publicidad masiva.

Pero dijo algo más contundente: “De todos modos no van a ganar, y ahí es donde la cucha va a torcer el rabo”. Yo completo la frase: “Y los cuchitos el rabito”.

Para no dejar lugar a dudas, Félix Salgado habló de los priístas que están migrando masivamente a Morena en apoyo de “una persona”. Evitó decir el nombre, pero se entiende. Y cuestionó: ¿Qué harán estos cuadros del tricolor cuando la candidata que apoyan no gane? Se van a retirar cada cual por donde vino.

Y pregunta: ¿Por qué? Porque vienen por un escalón.

Remató: Por una bandera que no les pertenece, “que no es de ellos”. ¡Zas!

Félix nunca había sido tan claro en su posición acerca de la presencia de renombrados cuadros del priato en una campaña morenista, y no como agregados, repegados o invitados, sino como coordinadores en regiones y municipios.

Como ya lo expusimos en estas páginas, personajes como Cuauhtémoc Salgado, Héctor Apreza Patrón, Marco Leyva, los Majul, Marcelino Miranda Añorve y otros, buscan retornar al poder y hay una aspirante al gobierno de Guerrero que no sólo se los está permitiendo, sino que ella misma quedará a merced de ese grupo.

Lo más parecido a esto que está sucediendo entre priístas y morenistas es lo del PRD en la elección de enero de 2011. El Sol Azteca fue sólo una bandera que agarró Ángel Aguirre Rivero para volver a ser gobernador. Se llevó medio PRI consigo, desfondando al tricolor, pero muy pocos se sumaron a las filas perredistas. Al contrario, tuvieron el descaro los aguirristas de erigirse como una asociación civil, que a partir de ahí quedó vendiéndose al mejor postor, apoyando al que les convenía. Todo con tal de no asumirse como miembros del partido amarillo, con el cual habían mantenido una confrontación histórica. Les daba vergüenza, sentían prurito de asumirse como perredistas.

Y fue así que cuando Aguirre ganó la gubernatura, ellos, los priístas, se apoderaron de todos los cargos, dejando migajas para los perredistas. A los que un poco encumbró, al año ya estaban fuera. Es el caso de Alberto López Rosas, hoy morenista, quien fue procurador de justicia pero fue defenestrado por el desalojo violento de estudiantes de Ayotzinapa en la Autopista del Sol, el 12 de diciembre de 2011, en el cual murieron baleados dos jóvenes. También Ramón Almonte Borja, secretario de Seguridad Pública, salió por piernas. Vino luego la renuncia de David Jiménez Rumbo en Sedesol, por una confrontación abierta con Aguirre.

Los únicos sobrevivientes fueron: Lázaro Mazón Alonso, en la secretaría de Salud, hasta que el destino lo alcanzó con el Caso Iguala. Y sólo Beatriz Mojica Morga, como titular de Sedesol, así como Eduardo Basilio Melo, como titular de la Sejuve, sobrevivieron hasta la caída del mismo Aguirre, en octubre de 2014, por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Entre tanto, Aguirre se ocupó de practicar la política de la plancha: calentaba a muchos, pero le cumplía sólo a los suyos. Y también solía meter a sus cuadros en todos los partidos, para que todos accedieran al poder, por una bandera o por otra. Así se  hicieron de regidurías, sindicaturas, alcaldías, diputaciones.

Algo similar viene en caso de que Esthela Damián sea electa coordinadora estatal de Morena y luego candidata al gobierno de Guerrero por el partido guinda. Los priístas que la arropan y le dirigen la campaña serán los primeros en repartirse cargos, mientras que a los morenistas les darán las migajas. Si acaso la “dirección de panteones”, se burlaba Aguirre, refiriéndose al trato que le dio Zeferino Torreblanca a los perredistas, y por lo cual lo despreciaron de principio a fin.

Pero, incautos ellos, salieron de Guatemala para entrar a Guatepeor.

Ahora mal, al PRD le tomó 20 años bajar la guardia con los priístas. A Morena, apenas 11, si tomamos en cuenta que participaron por primera vez como partido político en la campaña a gobernador de 2015. Y a ese mismo ritmo se van a desdibujar como opción política. No tarda y los veremos como a los perredistas, peleando un registro local, “manque sea”.

Hablando de su caso, Félix sugirió que los opositores ya lo ven fuera de Morena, pero reiteró su pertenencia al partido guinda y su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, descartando, como dicen, una inminente ruptura con los guindad, y el lanzamiento de su candidatura por el Verde. Y repitiendo su clásico “Hay Toro”, anunció su visita a la Tierra Caliente, el próximo 9 de agosto.