Jehová es bueno, fortaleza
en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Nahúm 1:7.
Tenemos ricas promesas en la
Palabra de Dios, si sólo creemos y confiamos en él. Estamos en peligro de
confiar en nuestros pobres esfuerzos humanos, sin poner nuestra confianza en
Dios. Todos los que tengan algo que hacer en esta gran preparación de la obra
de Dios para estos últimos días, deberían acercarse al Señor. Cuando Dios envía
a sus obreros para que cumplan un cometido especial, ha prometido que será uno
con ellos si están dispuestos a ser uno con él. Pero si se apartan de Dios, y
tratan de hacer la obra mediante sus propias fuerzas, enfrentarán dificultades
y desánimo a cada paso. Aquí tenemos la promesa de que al trabajar para el
Señor él estará a nuestra diestra para ayudarnos y trabajar con nosotros.
Sería la mayor insensatez
del mundo si alguno se acreditara el éxito que podemos tener. Mientras más
humildemente caminemos con Dios, más se manifestará él para ayudarnos. El Señor
nunca quiso enviar a sus siervos a fin de que trabajaran para él frente a la
oposición de Satanás y los ángeles impíos sin proporcionarles ayuda divina. La
razón por la cual no tenemos más éxito en la obra consiste en que dependemos de
nuestros propios esfuerzos en lugar de confiar en la ayuda que Dios nos quiere
dar. Tenemos el privilegio de sentir nuestra debilidad, nuestra indignidad, y
entonces solicitar la ayuda que Dios ha provisto para nosotros. Podemos
recurrir a la Palabra en medio de nuestra angustia, y mientras sentimos el peso
de las almas sobre nosotros, podemos decir: “¡Aquí, Señor: Tú lo has prometido
y yo creo en tu Palabra!”
Debemos aprender a acudir a
nuestro Padre Celestial tal como un niño lo hace con sus padres terrenales. Nos
dice: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una
piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros,
siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro
Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Mateo
7:9-11…
Aunque cada obrero de Dios
debe cultivar sus facultades al máximo posible, no debe poner su confianza en
ellas. Hagan de ustedes mismos todo lo que sea posible hacer, pero confíen el
resto al Señor.—Manuscrito 8, del 19 de julio de 1886, “Venzamos el yo”.