Euclides Lacuña
Adiòs a los cacicazgos
Màs allá de las derrotas y enseñanzas de la elección del pasado domingo 6 de junio, está el triunfo de los ciudadanos contra los caciques tradicionales que durante décadas vinieron imponiendo gobernantes y representantes populares. Rubèn Figueroa Alcocer, Àngel Aguirre Rivero, y sus alumnos nada destacados como Hèctor Vicario Castrejòn y Manuel Añorve Baños.
Derrotado de manera contundente en el reciente proceso electoral por la figura y liderazgo de Fèlix Salgado en la persona de su hija Evelyn Salgado Pineda, el ex gobernador priperredista Àngel Aguirre Rivero se vio obligado a hacer un anuncio inesperado: “adiós a las armas”, con lo cual decide ya no participar electoralmente, lo que según aclara, no implica quedarse quieto, sino que estará abierto a quien lo busque para darles sus sabios consejos. Así, quien quiera perder una contienda electoral debe acudir a la sabiduría de Àngel Aguirre, quien durante estos últimos cinco años se dio el lujo de dictar la agenda política del estado, logro crear su propio grupo político al interior del PRD, y articuló la alianza del PRIANRD en Guerrero, a los que llevó a una derrota anunciada.
El ex gobernador que suplió a Rubén Figueroa Alcocer cuando este fue destituido del cargo por la matanza de campesinos en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, abandona el barco del PRIANRD luego de que perdiera su candidato a la gubernatura Mario Moreno Arcos, señalado de tener vínculos con el narcotráfico en Guerrero, y quien fuera apoyado por Aguirre Rivero. Según la historia política del estado, Mario Moreno fue decisivo en el triunfo de Zeferino Torreblanca a instancias de Àngel Aguirre, en el 2005, cuando dejaron solo a Héctor Astudillo Flores, quien al parecer ahora les cobró la factura dejando solo al candidato de la alianza PRIANRD y a su principal impulsor, Àngel Aguirre. Pero no solo eso: este año será decisivo en la determinación de culpables y responsables de la matanza y desaparición de estudiantes de Ayotzinapa, caso en el cual el también ex gobernador por el PRD, está señalado de por lo menos, haber sido omiso. Su retiro es más que comprensible, exigible.
Parcialmente retirado de la política luego de haber solicitado licencia al cargo después de la matanza de campesinos de Aguas Blancas, Rubén Figueroa Alcocer se mantuvo sin embargo como influyente entre los grupos priístas ubicados en su margen de influencia la zona norte y montaña de Guerrero. Conocido como El Jefe o El Patrón, diversas líneas de investigación lo han señalado como probable participante en la desaparición y asesinato de estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa, pues algunos testimonios señalan que los estudiantes fueron llevados al municipio de Huitzuco, en donde el ex gobernador es rey. No, hay, debo aclarar, ningún señalamiento específico, sino que se establecen conjeturas con base en la información que va surgiendo de la investigación. Figueroa se ha cuidado mucho de aparecer públicamente desde entonces y de hacer declaraciones al respecto, pero no de influir en las determinaciones políticas de su partido el PRI.
En la reciente elección participó como candidato uno de sus principales colaboradores y cercanos a él, Héctor Vicario Castrejón, quien fue derrotado de manera vergonzosa en el distrito en el cual fue propuesto como candidato a diputado local por la alianza PRI-PRD. Lo mismo sucedió antes, con Manuel Añorve Baños, quien contendió por la candidatura a la gubernatura del estado, de donde fue sacado por Mario Moreno Arcos, a quien hicieron candidato. Añorve tampoco pudo ser candidato a la presidencia municipal de Acapulco, por lo que la alianza PRI-PRD sufrió esas bajas de sus principales cacicazgos, que finalmente la llevaron a la derrota electoral, y a los caciques al basurero de la historia.