Palabras sin reposo

Palabras sin reposo

2021-10-12 | Por DS

Euclides Lacuña

Oportunistas llevan agua a su molino


Los bloqueos de carreteras que se prodigan por todo el estado de Guerrero, ocasionando daños y perjuicios económicos, y afectaciones personales a miles de personas que se trasladan a sus centros de trabajo, son reflejo del vacío de poder en que el estado de Guerrero ve terminar los últimos días del gobernador Héctor Astudillo Flores, quien no termina de dejar la administración pública estatal de la que ya no le importa nada, y los que entran no empiezan a agarrar el toro por los cuernos. De ahí que el estado se está viendo sumergido en una ola de problemas causados por los oportunistas de siempre, desde los grupos de interés hasta organizaciones criminales que buscan posicionarse ante la nueva realidad de poder institucional.

Oportunistas como la cacica sindical del sector Salud en Guerrero, Beatriz Vélez Núñez, están llevando agua a su molino en una aparente defensa de los derechos de los trabajadores del sector. Los trabajadores de la salud en Guerrero llevan casi un mes en paro laboral encabezados por su lideresa la cacica sindical Beatriz Vélez Núñez, una gris enfermera que pasó a ser millonaria gracias al jugoso negocio que es administrar las cuotas y prestaciones de los trabajadores de la sección 36 del sindicato de trabajadores de la salud. El paro laboral comenzó debido a que precisamente el gobierno de Héctor Astudillo no les paga su fondo de ahorro llamado FEGAC, al cual el gobierno estatal adeuda la nada despreciable cantidad de mil 600 millones de pesos, una cantidad que bien vale la pena perseguir en dónde sea, y por la cual, en la filosofía de Vélez Núñez, bien vale la pena dejar en el abandono los hospitales y centros de salud, con el argumento de se está luchando por mejorarlos.

Porque para justificar el crimen que significa dejar en el abandono a los enfermos niños y ancianos que convalecen por diversos padecimientos, la cacica Beatriz Vélez les agregó a sus mantas la exigencia de mejoramiento de hospitales como el de Chilpancingo, que fue afectado por el temblor reciente, y el pago al ISSSTE que adeudan las diversas dependencias estatales que acumulan más de 13 mil millones de pesos de deuda. Este lunes, con esos pretextos, la cacica y sus seguidores bloquearon todos los accesos y salidas de Altamirano hacia los principales destinos del país como Toluca, Iguala, y Zihuatanejo, en Tierra Caliente, y en el centro, norte y Acapulco.

La molestia no es porque sean ilegítimas las demandas, lo que sucede es que en toda la vida sindical de la cacica no existe en su discurso una demanda de pago de los descuentos que se hacen a los trabajadores para entregar al ISSSTE. De hecho, la cacica sindical ha sido cómplice permanente de esa situación, pues los adeudos no son nuevos, tienen más de 15 años, y la señora ya lleva más tiempo que eso como lideresa sindical, y no se le conoce como alguien que haya exigido alguna vez el cumplimiento de esos pagos a las dependencias estatales. Su oportunismo para montarse en los problemas y llevar a gua a su molino y al de sus representados, es ampliamente conocido, y los paros laborales que encabeza y que afectan a los enfermos, tampoco.

En ese mismo marco de manifestaciones se encuentran los bloqueos ocasionados por los gaseros en la Ciudad de México, los que durante este lunes bloquearon 12 puntos estratégicos para la movilidad de ciudadanos en la capital del país. Los gaseros están aprovechando la discusión política y la rebatinga legal que ha surgido a raíz de la iniciativa de reforma energética para evitar que haya avances en la reforma, y aprovechan para lanzar sus demandas de aumento al precio del gas, que es impuesto por las empresas que han sido beneficiadas con la privatización de la distribución del gas en el país, las cuales el presidente trata de meter en cintura. Así, mientras en la Ciudad de México el gobierno de la Ciudad trató de liberar los bloqueos, en Guerrero los sindicalistas se retiraron hasta que se les dio la gana, ocasionando severos daños a la economía del estado y afectando a miles de trabajadores que debían desplazarse a sus centros de trabajo.