Editorial

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2023-09-28 | Por DS

Saldaña

Va por su tercer rectorado. En el primero, cubrió un interinato. En el segundo fue candidato de unidad. Y en el tercero candidato único. Todo el aparato de gobierno interno y externo de la UAGro se sumó para que esto fuera realidad. Y aunque hay una denuncia en tribunales federales en contra del trirector, Javier Saldaña Almazán, interpuesta por sus detractores que apoyaban la candidatura fallida de Silvia Alemán Mundo, eso no impidió, conforme a estatutos, que tomara protesta al cargo.

Javier Saldaña estuvo arropado por la clase política de todos los partidos: priístas, morenistas, perredistas, alcaldes, diputados, quienes se dieron cita a la ceremonia oficial, y al lado del rector estuvo la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.

Él ofreció una nueva UAGro. Ella ofreció respeto a la máxima casa de estudios de Guerrero. Juntos, dijeron, llevarán a la institución a otro nivel, como debe ser y se espera, pues la universidad no puede quedarse al margen de los cambios impulsados desde el centro del país, y que tienen que ver con la Cuarta Transformación.

Pero a diferencia de la imagen que el tres veces rector Javier Saldaña está impulsado hacia afuera, usando todos los recursos a su alcance, se le acusa de haber aprovechado su amistad con gente encumbrada del PRI, cuyos tentáculos llegaban a Los Pinos, así como la protección del ex gobernador Héctor Astudillo Flores, para modificar leyes y estatutos de la UAGro, con el objetivo de afianzar su maximato.

Para ello, obviamente, contó con el visto bueno del Consejo Universitario, la mayoría amigos suyos, quienes lo protegieron a toda costa cuando se canceló la elección de 2021, a sabiendas de que Saldaña no podría participar porque estuvo gravemente enfermo de Covid, y nombrando a un rector interino le guardaron el lugar, hasta que pudo recuperarse y volver. En su astucia, aunque se le identifica plenamente con el PRI, Saldaña se ha mostrado más que pragmático, pues en la elección pasada no dudó en inclinar sus baterías a favor de Morena, mostrando abiertamente su cercanía con el senador Félix Salgado Macedonio y la candidata morenista, Evelyn Salgado Pineda.

Antes de su toma de protesta, en un evento en el que mostró su músculo político, Javier Saldaña le cambió el nombre a la corriente política a la que perteneció, el Frente por la Reforma Democrática de la Universidad Autónoma de Guerrero (Fredeuag), prácticamente desapareciéndola, y anunció la creación del Frente Estatal Transformando la Universidad Autónoma de Guerrero (Fetuag). A partir de ahí no había dudas de que Saldaña se estaba erigiendo como la cabeza máxima de la UAGro.

Hacia dentro, decíamos, Saldaña tiene serios detractores. Hacia afuera, empero, se le reconoce su trabajo a favor de la UAGro, institución que pasó de ser casi “patito”, saqueada por grupúsculos de izquierda que se iban transfiriendo el poder entre cuates (igual que lo que ahora critican), a ampliar su infraestructura y proyección nacional. Saldaña también ha alzado la voz en torno al bajo presupuesto de la UAGro, aunque es una de las universidades más grandes del interior del país. Ayer comenzó su nuevo periodo de 4 años, veremos de qué manera se empata el trabajo de Saldaña y al 4T.