APUNTANDO AL SUR

APUNTANDO AL SUR

2023-02-02 | Por DS

Homero Rodriguez Serrano

AMLO Y SU RUPTURA CON CARDENAS.

La decisión del hijo del General de Jiquilpan, un hombre de 88 años, de bajarse del Colectivo por México, organización plural que busca una nueva visión del país, no deja de ser un revés para los que aspiran a un cambio. Me refiero a los muchos mexicanos que quieren desterrar la polarización y erradicar la imposición. Ésos que defienden a la autoridad electoral, y reclaman respeto a la división de poderes y la Constitución.

Muchos no entienden que el viejo líder moral, haya anunciado que no participará en ese nuevo esfuerzo, a partir de “consideraciones de carácter político”, que no aclaró en la carta que dio a conocer su posición. Les llama la atención que Cuauhtémoc haya hecho pública la misiva poco después de que Andrés Manuel López Obrador —a quien le tendió la mano cuando lo necesitó—, declarara que lo consideraba su adversario político.

Como se recordará, en la mañanera del pasado martes, sin más, el empoderado tabasqueño, soltó: “Lo considero precursor de este movimiento, pero estamos viviendo un momento de definiciones y esta ancheta está muy angosta, no hay para dónde hacerse. Es estar con el pueblo o con la oligarquía, no hay más, no hay justo medio”, dijo el Presidente en su maniquea declaración.

Pero fue más allá, al considerar que Cárdenas es un conservador moderado. Todo, a consecuencia de su participación en el frente opositor “Méxicolectivo” organizado por Dante Delgado, dirigente de MC. Por lo que, al filo del mediodía de ese martes, quizá en un gesto político para conservar la chamba de su hijo Lázaro, emitió un comunicado admitiendo que participó en la gestación del colectivo, pero que después se separó.

Porque al “dueño” de Palacio Nacional, poco o nada le importo que el hijo del líder moral de la izquierda, Lázaro, despache en una oficina al lado de la suya. Con un perfil bajo, Cárdenas Batel inició el sexenio como su jefe de Asesores, el exgobernador de Michoacán opera temas políticos y empresariales, y de vez en cuando articula estrategias para atajar las recurrentes crisis que explotan al interior del gobierno.  Sueña con ser el director de PEMEX.

Andrés Manuel, concluyó el martes un proceso que había comenzado con el siglo, el distanciamiento, llevado ahora prácticamente a la ruptura, con quien fue el principal impulsor de su carrera política. Una ruptura política, explicable por la forma en que entiende el poder: quienes no están de acuerdo con él son sus adversarios, son parte de la oligarquía conservadora, aunque se apelliden Cárdenas Solórzano.

Lo que hizo, fue una especie de parricidio político, ya que sin el michoacano el tabasqueño, difícilmente sería quien es. Porque fue quien le abrió espacio en lo que entonces era el Frente Democrático Nacional y se convertiría en el PRD, luego de las fraudulentas elecciones de 1988, en las que acababa de renunciar al PRI de Tabasco. Cárdenas lo cobijó y lo ayudó a lanzarse como candidato al gobierno de su estado. 

Apoyó todas sus campañas en la entidad y lo transformó en presidente del PRD, aún con la oposición de muchos de los dirigentes partidarios de entonces. Cárdenas ganó en 1997 la Ciudad de México y poco después volvió a apoyarlo, nuevamente con la oposición de otros dirigentes, entre ellos Demetrio Sodi y Pablo Gómez, el actual jefe de la UIF, que sostenían que no cumplía, lo que era cierto, con los requisitos de residencia en la ciudad para ser candidato. 

Una negociación con el equipo del presidente Zedillo le permitió participar y ganar la ciudad con una intensa operación de Cárdenas y de quien era entonces la jefa de Gobierno interina de la ciudad, Rosario Robles. Desde entonces, comenzó el distanciamiento, primero en detalles y formas, luego en política real, en el fondo. 

Cárdenas impulsó como presidenta del PRD a Rosario Robles, a quien algunos veían como un prospecto presidencial hacia el 2006. El choque con Andrés Manuel, quien buscaba esa posición desde la Ciudad de México, fue inevitable y se agudizó con el caso de los video escándalos. Robles quedó fuera del PRD, Andrés, fue candidato y desde entonces la distancia con Cuauhtémoc.

El ingeniero, está en su derecho de tomar las decisiones que considere adecuadas. No quiso librar su última batalla. No por eso es criticable, pero sí es lamentable la decisión de bajarse de un colectivo de lucha por enderezar al país. La oposición a la 4T necesita de su peso moral y de su presencia. Lo de López, más que detestable, le muerde la mano a quien lo apoyo. Un pequeño de espíritu, gobernando a un gran país. Saludos amigos.