Comisión Acapulco
Los senadores constituyeron ayer la Comisión Especial para el Seguimiento de la Reconstrucción de Acapulco, a efecto de observar el proceso de rehabilitación, atención y apoyo a las personas damnificadas tras el paso del huracán Otis.
La Comisión fue aprobada por el Pleno del Senado y será presidida por el senador Félix Salgado Macedonio, pero integrada por senadores como Nestora Salgado, Josefina Vázquez Mota, del PAN; Manuel Añorve Baños, del PRI; Alejandra Lagunes Soto Ruíz, del PVEM; Miguel Ángel Mancera Espinosa, del PRD, y también por los senadores Miguel Ángel Osorio Chong y Claudia Ruíz Massieu Salinas, quien se inscribió por Movimiento Ciudadano.
El objetivo de este órgano legislativo es dar seguimiento del proceso de reconstrucción del puerto, según a iniciar en las próximas semanas, dijeron.
Lo interesante que se dijo en esta sesión es que los daños en el puerto ascienden a 270 mil millones de pesos; esto es 13.5 veces más de lo disponible actualmente en los fondos de emergencia, dijeron.
Lo peor, que el puerto no estará al 100 por ciento en el corto plazo, sino que ese proceso podrá tardar hasta 10 años, considerando todos los daños registrados, tanto en infraestructura turística, urbana, habitacional, de servicios públicos y, además, las afectaciones ambientales.
Esto último es de lo más preocupante, pues resultaron dañados y quebrados o arrancados 80 de cada 100 árboles que constituían el pulmón de la zona urbana del puerto, con lo cual aumentó de cuatro a cinco grados la temperatura.
Sin la intervención humana para recuperar los ejemplares que sobrevivieron al huracán, así como plantar renuevos, la recuperación podría tardar dos décadas años y en el transcurso del tiempo, podrían perderse especies endémicas como el palo morado y el zorrillo enano, según explicó el ambientalista Miguel Ángel Zapata López.
El palo morado es una especie forestal en peligro de extinción, que requiere conservar ejemplares juveniles en un sotobosque; es decir, se necesita de la sombra de árboles adultos para que crezcan y se fortalezcan antes de exponerse solos al medio ambiente, pues son menos susceptibles de crecer y a no recuperarse sin la cobertura de un árbol adulto que los proteja del rayo del sol.
Estimó Zapata López que tan sólo en la cañada de Las Brisas que viene de la universidad Loyola se perdió el 70 por ciento de sus árboles, lo que representa miles de hectáreas de ejemplares.
Por lo tanto, recuperar Acapulco no es sólo reponer los hoteles de tablarroca que resultaron dañados, o los restaurantes, palapas y antros, sino y sobre todo, los senadores deberán atender la parte ambiental, ya de por sí dañada por el crecimiento poco planeado, si quieren realmente que el puerto vuelva a ser el “hogar del sol”.