PALABRAS SIN REPOSO

PALABRAS SIN REPOSO

2021-05-06 | Por M

Los molestos con el cambio 3

Euclides Lacuña

Es la derecha mexicana (unificada actualmente en las siglas del PAN-PRI-PRD y MC) una de las clases políticas no solo más rapaces en cuanto a su disposición al robo y al saqueo de los recursos públicos, sino que es a nivel mundial una clase político-económica para la que el pueblo, al que llaman “la masa” solo les sirve como elemento de explotación y como recurso que utilizan para incrementar sus enormes riquezas mediante la explotación de su fuerza de trabajo.  Afectados en sus intereses por las reformas y constitucionales, unos, y otros por la política de austeridad impuesta por el presidente de México y el Congreso de la Unión, quienes detentaban el poder y los privilegios que se habían auto otorgado siendo gobernantes, han reaccionado de manera feroz contra el nuevo gobierno, y por todos los medios ilegales tratan de impedir que se consoliden sus políticas de apoyo al pueblo y de disminución e incluso desaparición, de los privilegios de los gobernantes.

En una democracia el empoderamiento del pueblo sería de lo más natural, pero no en una democracia falsa, como la que se ha vivido en México a lo largo de los gobiernos posrevolucionarios. Esos gobiernos se han jactado a lo largo de su existencia de ser “democráticos”, cuando en realidad han sido tan burdamente autoritarios que un derechista recalcitrante como el escritor peruano Mario Vargas Llosa llegó a llamar al régimen mexicano como “la dictadura perfecta”. A esa dictadura se sumaron los sexenios del partido derechista, el PAN, durante los sexenios del mostrenco Vicente Fox, y el criminal borrachín Felipe Calderón.

Por eso mismo, el empoderamiento del pueblo que el presidente Andrés Manuel López Obrador pretende llevar a cabo, resulta muy peligroso para la existencia de una clase derechista como la que se ha unificado en las siglas del PAN-PRI-PRD-MC, para las clases empresariales que se han beneficiado de la dictadura perfecta y para los organismos que ellos crearon para defenderlos. Ellos, que crearon organismos para, supuestamente, cuidar que hubiera elecciones libres, como el IFE y el INE, en realidad los crearon para garantizarse la permanencia en el poder. De la misma forma que hicieron la reforma a la Constitución para que hubiera reelección, pues creyeron que permanecerían por siempre como gobernantes.

Por lo mismo no es extraña la forma como la camarilla de bandoleros que está en el Consejo General del INE ha reaccionado a las políticas públicas impulsadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, como la política de austeridad. Los trabajadores del INE en general -con muy pocas excepciones- y en particular la camarilla que encabezan Lorenzo Córdoba y Ciro Murayama, alias El Japo, se han rebelado a la política de austeridad del gobierno de la república, y como si fueran un Estado dentro del Estado, con el apoyo de la Suprema Corte -cabeza del Poder Judicial, en rebeldía contra la propia Constitución- han logrado mantener salarios groseramente fastuosos y ofensivos para la pobreza existente en el país, que superan los 500 mil pesos mensuales. Pero el INE no se ha conformado con eso. Se ha convertido en un jugador más en el juego político en el que participa el MORENA, partido en el gobierno. Con reglas propias, ha sacado de la jugada a dos candidatos a gobernadores del MORENA y a decenas de aspirantes a diputados. Al contrario de eso, de manera desvergonzada deja hacer y deshacer a la coalición de partidos de derecha PRIANRD, como en el caso de Nuevo León, cuyo candidato utiliza abiertamente tarjetas para la compra del voto. “Desprende esta tarjeta y guárdala. Con tu tarjeta del programa Por Ti Mujer Fuerte… tú y miles de mujeres más cuenten con un apoyo económico de $1,500 pesos bimestrales, así como acceso a talleres de autoempleo, emprendimiento y bolsa de trabajo. Puedes estar segura que cuentas conmigo”, dice la propaganda, a la que el INE no ve ni oye. El periodista Jorge Armando Rocha, autor de la nota aparecida en la revista Proceso, asegura que no es la primera vez que Adrián de la Garza usa ese tipo de compra del voto, pues en el 2018 como candidato a la presidencia municipal de Monterrey, utilizó “La tarjeta regia”. En su propaganda decía con su propia voz que “con ella tendrás un beneficio cada dos meses para que la utilices en lo que más necesites…”. ¿Saben quién era el presidente del Consejo Nacional del INE en el 2018? Exactamente: era Lorenzo Córdoba, El Lencho, quien se considera a sí mismo la democracia en persona. Adrián de la Garza nunca fue, ni ha sido amonestado en la presente campaña, ni con el pétalo de una tarjeta amarilla por este sucio árbitro vendido, llamado INE.