DESPEJAR
Beatriz rompe el silencio y responde
MISAEL TAMAYO NÚÑEZ
Se tenía que decir, y se dijo. Mejor dicho, lo explicó la propia senadora Beatriz Mojica Morga, ayer, en el marco de la adhesión de fundadores de Morena y dirigentes históricos de la izquierda, como don Gabriel Adame, excompañero del profesor Lucio Cabañas, uno de los referentes históricos en Guerrero del movimiento social de los años 70.
En ese contexto, Beatriz Mojica aclaró a pregunta expresa que su militancia ha sido siempre en la izquierda. Y defendió asimismo su militancia en Morena, partido del que es la única consejera nacional de los 17 aspirantes a la coordinación estatal morenista.
Y, lo más imporante, Beatriz reconoció que no es fundadora de Morena como partido, proceso que tuvo lugar de 2012 a 2014, pero sí participante del movimiento de regeneración nacional en sí mismo, desde el fraude de 2006 y hasta su registro como asociación civil en 2011, lo que fue el antecedente, precisamente, del partido.
Es decir, el obradorismo no le es ajeno. Al contrario, fue parte de él, porque el obradorismo fue parte del Partido de la Revolución Democrática. Cualquier persona que quiera borrar esta parte de Morena como partido, miente. Morena nació en el Sol Azteca, partido que era el mayor referente de la izquierda en México, por lo menos hasta antes del triunfo de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República en 2018.
Todavía en 2015, recordaremos, Morena era apenas un partido en ciernes. En Guerrero el candidato fue Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y su votación fue ínfima. En cambio, Beatriz Mojica fue la candidata del PRD al gobierno de Guerrero, y por poco se convierte en la primera gobernadora de izquierda en la entidad, de no haber sido por la traicíon de Luis Walton Aburto, quien se apegó a Héctor Astudillo Flores, molesto porque no resultó ser el candidato. Ahora ya sabemos a quién le debemos el retorno del PRI al gobierno estatal, aprovechando la desgacia de Ayotzinapa.
Los guerrerenses tenemos memoria y conocemos los entretelones de la política local. Nadie puede venir a dorarnos la píldora, ni a decir medias verdades, que a su vez son medias mentiras.
Beatriz respondió a preguntas de los reporteros acerca de las recientes declaraciones de la ex consejera jurídica, Esthela Damián Peralta, quien insidiosamente la vinculó con el panista Ricardo Anaya, pidiendo a la gente tener cuidado. Y ensalsándose ella misma como una mujer congruente, que estuvo “del lado correcto de la historia”, asumiéndose como obradorista pura y claudista.
En otra entrega le recordamos a Esthela, y lo volvemos a hacer ahora, que mientras Beatriz era candidata a gobernadora por la izquierda, ella era candidata a una delegación de la Ciudad de México, por la derecha. Fue en el año 2015, para ser exactos. Que mientras Beatriz recorría Guerrero en busca del voto y buscando que la izquierda siguiera gobernando esta entidad, ella le alzaba la mano al ex priísta y líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Rannauro.
Tan solo este aspecto, que es parte de nuestra memoria histórica, sería suficiente para detectar la insidia de Esthela Damián, a quien le gusta golpear por lo bajo pero que no la toquen. Por ejemplo ayer divulgó una carta para protestar por una entrevista radiofónica que dio su tío Pioquinto Damián Huato, en Chilpancingo, mismo que se le deslindó por enésima ocasión y volvió a decir que la ex consejera jurídica se volvió soberbia y arrogante, palabras más palabras menos, porque piensa que será impuesta por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.
Ante estas declaraciones, Esthela hizo mención del artículo constitucional que tutela la libertad de prensa. Pero si revisamos el tema, no es al reportero con quien se tiene que entender, sino con su propio tío, quien dijo que él le ofreció el edificio para que instalara su cuartel de campaña pero que ella ni siquiera vio el mensaje que le envió su familiar.
Por todo esto, es perfecto que Beatriz Mojica haya hecho la aclaración pertinente. Es de izquierda desde sus inicios, jamás ha militado en la derecha como le achacan, su coincidencia con Anaya fue por una alianza entre el PRD y el PAN.
Lo más interesante es que aceptó su error de no haber tomado una decisión digamos más oportuna, pero también es cierto que para eso es la experiencia, para corregir.
Incluso Beatriz hizo hincapié en algo fundamental: Que a diferencia de otros que sí estuvieron en 2018 en el triunfo de AMLO, ella sí respeta a los fundadores de Morena, e incluso consideró que se les debe tomar en cuenta a la hora de tomar decisiones, honrando su trabajo.
Al contrario, Esthela está rodeada de ex priístas. Lo que es peor: un ex priísta es el jefe de su campaña, lo cual indica que será una figura promiente de su gobierno, en caso de que gane la encuesta y se convierta en la coordinadora estatal morenista.
Para nadie es un secreto este riesgo. Ella misma lo ha aceptado, que sobre todo el clan Figueroa, pero igualmente muchos ex astudillistas, están apuntalando su proyecto.
Y vuelvo a repetir: Anaya es cosa del pasado y el tiempo ha puesto a cada quien en su lugar. Pero el tufo figueroísta en el proyecto de Esthela es más que actual, y están viendo hacia el futuro. Esthela representa para ellos la puerta de entrada al reino morenista, donde hay poder y dinero, algo así como 80 Mil millones de razones cada año, tan solo en el gobierno estatal, para dar esta pelea, así sea a través de mentiras y guerra sucia.