Palabras sin reposo

Palabras sin reposo

2022-10-31 | Por DS

Euclides Lacuña

Un indeseable en el INE

El reciente informe de la Misión de Observación Electoral para las elecciones de México, de la Organización de Estados Americanos (OEA) hecho público el fin de semana, forma parte de la estrategia mediática del Instituto Nacional Electoral (INE) que dirige el consejero presidente del organismo “autónomo”, Lorenzo Córdoba Vianello. De hecho, la misma OEA, que dirige el uruguayo Luís Almagro, es un organismo que sirve a los intereses de Estados Unidos y se ha demostrado como un lacayo sin dignidad que ha cumplido labores de desestabilización aprobando golpes de Estado en países como Bolivia. Por esa razón, la OEA, y especialmente su líder, Luís Almagro, es despreciada en América Latina.

El informe presentado sobre la situación del INE no podía ser de otra forma: en favor del INE y de golpe en contra de la propuesta de reforma electoral del gobierno de México. El informe de la OEA señala que "Las campañas de desprestigio y los ataques infundados (contra el INE, claro) no son el camino para mejorar la institucionalidad electoral", y concluye que "si bien todo sistema electoral es perfectible, es de destacar la fortaleza y profesionalismo de la institucionalidad electoral mexicana". Por tanto, agrega el informe, “el sistema electoral mexicano encabezado por el INE no requiere de reformas profundas para garantizar el voto pues tiene experiencia y fortaleza en la administración electoral”. (“En días clave para reforma electoral, la OEA defiende un INE sin cambios”, en revista Expansión, 5 de diciembre del 2022). 

Por supuesto, a la OEA no le importa quién es el INE. Porque el INE no es una institución electoral. El INE es un personaje llamado Lorenzo Córdoba, quien está al servicio de los partidos de derecha en México (el PRI, PAN, PRD, y Movimiento Ciudadano). Lorenzo Córdoba es el consejero presidente de ese organismo, en donde el grupo de consejeros “ciudadanos” y la pandilla de funcionarios de primer nivel, cobran como ricos, y trabajan como ricos, es decir, se hacen güeyes sin dar credibilidad a los procesos electorales. Pero, ¿Quién es Lorenzo Córdova, a quien la OEA, enviada por el gobierno de Estados Unidos, viene a defender de una supuesta “campaña de desprestigio?

Lorenzo Córdoba es un sujeto que fue exhibido públicamente como racista y discriminador de los grupos indígenas que le exigieron ser tomados en cuenta electoralmente como representantes de sus etnias, y los llamó, despectivamente indios, al llamar a su líder “toro sentado”, utilizando el lenguaje corriente, de cuates, propio de su estrato social. (“Güey, o sea güey”, contaba a su cómplice Edmundo Jacobo Molina). Lorenzo Córdoba es un sujeto que se ha mostrado enemigo de la Constitución, que se ha amparado contra ella a pesar de que juró respetarla y hacerla respetar; que, con él, todos los consejeros y la alta burocracia del instituto que dirige, violan la Constitución al mantener los privilegios salariales que se aseguraron al ser colocados ahí, para defender al régimen corrupto que los colocó ahí, convirtiéndolos en inamovibles e intocables.

Córdoba es un individuo que se ha declarado enemigo abierto del actual gobierno, porque el actual gobierno emanó de un partido diferente al que es patrón de Córdoba. Es un individuo que interpreta la ley electoral al gusto y conveniencia de los partidos de derecha que lo sostienen en el puesto, violando la Constitución de la república ante la serie de irregularidades cometidas por la pandilla que dirige el INE. Es un sujeto que, en contubernio con los magistrados del Tribunal Electoral, se complementan y, encadenados, violan la ley electoral poniendo o quitando candidatos al gusto de los partidos de derecha que lo sostienen en el puesto. Es un sujeto que, violando la Constitución, se opone a la realización de consultas ciudadanas, algo que establece la ley, argumentando falta de recursos, los cuales no le hacen falta para realizar conferencias internacionales a las que invita solo a aquellos que no lo cuestionan, que lo llenan de halagos, y que forman parte de las élites neoliberales colocadas en los órganos autónomos. Sus cómplices, pues. Córdoba es un individuo que desprecia claramente al electorado. Se considera a sí mismo la reencarnación de la democracia, y considera que cualquier crítica que le hagan a él, como corrupto y vendido que es, se la hacen a la democracia. Lorenzo Córdoba es un indeseable en el INE, como lo es la OEA en América Latina y el Caribe.