Palabras sin reposo

Palabras sin reposo

2021-04-20 | Por DS

Las traiciones del PRIAN


Euclides Lacuña


Recién colocado en el poder por la alianza PRI-PAN en 1988, mediante lo que se llamó “concertacesión” en el Congreso de la Unión, el impostor Carlos Salinas de Gortari llevó a cabo una serie de acciones constitucionales para imponer la cruel disciplina de apretón del cinturón al trabajador, y el brutal despilfarro en la clase política y la clase empresarial. Con el tiempo, de 1980 al año 2000, políticos y empresarios llegaron a ser lo mismo y representar el mismo interés político y económico, pasando sobre el interés nacional y pisoteando los derechos de quienes generan la riqueza: los trabajadores.

Con ese interés y metas de muy largo plazo, en 1989 el impostor Carlos Salinas de Gortari llevó a cabo la firma del llamado Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico (PECE) firma a la cual convocó a empresarios, partidos políticos y organizaciones sindicales. Todos cayeron redonditos en el juego del perverso presidente de la república que de esa manera contribuyó con las potencias económicas como Inglaterra, Estados Unidos y Japón, Alemania, Italia y Francia, para imposición en el mundo y en México del modelo económico neoliberal acordado en el llamado Consenso de Washington. Posteriormente, esas mismas potencias crearon la Unión Europea, misma que se está destruyendo al salir de ella nada menos que Gran Bretaña, quien la creó. 

En 1989 fue la primera gran traición del PRI a los trabajadores mexicanos. Primero, con la venta de las empresas del Estado a los empresarios, a precios de regalo y sin pagar impuestos, echaron a la calle a cientos de miles de trabajadores que recibieron migajas como liquidación por “reestructuración administrativa” era el cruel concepto. Los empresarios crueles y voraces recibían las empresas, no a los trabajadores, a los cuales echaron sin piedad a la calle. Una patada en el culo fue el pago del gobierno priísta y desde entonces panista por la concertacesión, a la fidelidad de muchos priístas que votaron y siguen votando creyendo hacer lo correcto por ellos. 

Como resultado del despido de burócratas surgieron miles de mercados ambulantes, en donde los burócratas despedidos invirtieron sus liquidaciones, acrecentando un fenómeno reciente en el país: la venta de fayuca, mercancía que entraba de contrabando por la frontera Norte y que pronto llenó de mercancía originaria de Estados Unidos, Indonesia, Korea del Norte y Japón. 

El siguiente golpe fue precisamente la firma del PECE. Casi el 100 por ciento de las organizaciones sindicales se entregaron en cuerpo y alma al Pacto, pues firmar les garantizaba mantenerse de por vida al frente de los sindicatos y centrales obreras. Así, cada año los líderes obreros asestaban crueles puñales en el lomo de millones de trabajadores al firmar un 3 y máximo un 3.4 por ciento de incremento salarial que se mantuvo durante más de 40 años como “tope salarial” para evitar la inflación decían los “especialistas” en economía en los que supuestamente se sustentaba la política económica neoliberal impulsada por el impostor Carlos Salinas. De esa forma el poder adquisitivo del salario se fue cayendo, al grado de llegar a los niveles más bajos en el mundo, al tener uno de los salarios mínimos más bajos del mundo, al tiempo que los gobernantes tenían salarios de reyes y reinas. 

Hasta 1995 el impuesto al valor agregado (IVA) era de 10 por ciento. Ese año los diputados federales del PRI y del PAN decidieron aumentar del 10 al 15 por ciento. ¡Un 50 por ciento de un jalón!, que fue como un jalón de testículos a los mexicanos, cuyos salarios no daban para estirar ni siquiera el frenillo, menos los testículos. No olvidamos, ni perdonamos, la forma como lo festejó el coordinador de los diputados priístas, Roque Villanueva. Cuando ganaron la votación a los diputados de izquierda. No olvidamos, ni perdonamos, tantas humillaciones que el PRI y el PAN han hecho. Juntos y separados, en contra de los mexicanos.