Editorial

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2023-11-14 | Por DS

No comen, ni dejan…

Otis ha sido el huracán más tenebroso de la historia de este país. Dejó al puerto de Acapulco con daños en 90 por ciento de su infraestructura turística, luego de sorprender a autoridades y expertos en meteorología, incluso a los propios ciudadanos y turistas que jamás imaginaron que vivirían la experiencia de un potente huracán categoría 5.

Pero sus efectos no terminan y no terminarán por ahora. Se sienten en todos los ámbitos y el terreno político-electoral no podía ser la excepción. Mientras unos se deshacen de lo poco o mucho que han conseguido en el ámbito de la político, yendo a llevar ayuda para los damnificados, otros sólo critican, reniegan y acusan.

Ayer, por ejemplo, los priístas se volaron la barda. Mientras que en tribuna el líder de los tricolores, Héctor Apreza Patrón, acusaba a Morena de aprovechar la desgracia de Otis para sacar ventaja electoral, el representante de este partido ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana presentaba una denuncia ante la fiscalía especializada en delitos electorales, acusando al dirigente del partido guinda, al también diputado local Jacinto González Varona, así como a la presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Yoloczin Ramírez Serna, repartiendo despensas de la Marina.

Por tratarse de despensas oficiales, pudieran tener razón y eso lo determinarán las autoridades. En política, no lo olvidemos, la forma es fondo y sobre todo el caso aplica porque ya estamos en pleno proceso electoral.

Sin embargo, tampoco se puede reconocer que lo que faltan en Acapulco son manos. Ambos diputados señalaron que se toparon en el camino al camión de la Marina y se pusieron a ayudar, como simples ciudadanos.

Si no fuera porque se trata de políticos y con aspiraciones electorales precisamente en el puerto, en el caso de la diputada Yoloczin, el caso no tendría mayor relevancia.

Lo que los priístas están reclamando es eso precisamente; que están repartiendo despensas oficiales, para pararse el cuello con sombrero ajeno.

En lo personal insisto -y sin ánimo de exonerar a nadie- que en medio de una tragedia como la que generó Otis, no se puede nadie poner sus moños ni andar con remilgos.

Es lo mismo que la alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, quien aspira al Senado de la República (ya se registró como aspirante), y está abriendo comedores comunitarios en Acapulco, como una forma de ayudar a los damnificados. Pero obviamente, Norma Otilia no está sacando dinero de su bolsillo, sino que seguramente lo está reportando como un gasto del ayuntamiento. Eso también debería ser observado, y no sólo lo otro. Pero volviendo al tema de ayudar, en un contexto de extrema urgencia, no vale que se pongan moños y vean el pelo en la solapa, sobre todo porque ellos también andan moviendo dinero ajeno, de fundaciones extranjeras, pero no el propio, y también lo están haciendo con miras electorales, aunque presuman que lo hacen por generosidad. Lo más claro es lo más decente.