DESPEJAR
El fuego amigo consume a Morena
Entre voces de guerra sucia, denuncias de violaciones a la convocatoria de Morena y preocupación por la llegada de liderazgos de otros partidos en busca de poder, arranca el mes de agosto, uno más, para los 17 aspirantes a la coordinación estatal de la Cuarta Tranformación del partido guinda en Guerrero.
Y los ciudadanos, aquellos por los que todos los aspirantes dicen preocuparse, están ya hartándose de tantas escenas que nos recuerdan más bien la époda de oro del PRI y del PRD, cuando sus cuadros y tribus se daban hasta con la cubeta, se picaban los ojos y se metían zancadillas. Eran cosas dignas de ver.
Pero la diferencia entre el ayer y el ahora es que los políticos del viejo régimen estaban cebados en la disciplina partidista y eran capaces de escupirse la cara y posteriormente limpiar la saliva a lengüetazos. Era la estrategia de comer basofia sin hacer gestos.
En cambio, con las nuevas generaciones de políticos, la hipersensibilidad es lo que los distingue. Eso no quiere decir que no tengan viejas mañas, y que no recurran a la sucia y rancia política de antes, sino que carecen de entereza y de palabra para hacerse cargo de sus propias embarradas. Tiran la piedra y esconde la mano. Golpean y chillan gritando que les pegaron.
La interna de Morena más bien parece la historia de la Vecindad del Chavo del 8, en la que el bullying de los riquillos hacia los menos bendecidos de ese vecindario es el hilo principal de la trama.
Es el caso de Esthela Damián Peralta, la que dice ser la ungida de Palacio Nacional, quien sigue derramando su veneno en cada uno de sus mítines. Por un lado, presumiendo su cercanía con la presidenta Sheinbaum, relatando la manera en que colaboró con ella, para que los hombres y mujeres sencillos que son “invitados” a sus mítines, se hagan a la idea de que, en efecto, ella será la candidata a gobernadora por default, sin respetar las bases de la convocatoria del partido guinda y, peor aún, violando la democracia interna.
Por otro lado, la ex consejera jurídica no pierde la oportunidad de hablar de “Ricky Riquín Canallín”, el abanderado presidencial panista en 2018, cuando Beatriz Mojica Morga compitió como senadora por el PRD y coincidieron en esa alianza de partidos.
Dice que ella no le levantó la mayo al “Canallín”, pero sí se la levantó a Dante Delgado Rannauro, el dueño de Movimiento Ciudadano, ex gobernador de Veracruz por el PRI, cuando fue candidata a la alcaldía de la delegación Venustiano Carranza en la Ciudad de México por ese partido, en el que militó hasta 2017.
Asimismo no sólo le está levantando la mano ahora a ex priístas de alto rango, sino que estos le están dirigiendo su campaña en todas las regiones del estado.
Aunque agazapados, que no se exponen ya a las fotografías porque están harto chamuscados, ahí siguen. Es más, este fin de semana un medio estatal mencionó que el calentano Cuauhtémoc Salgado Romero había dejado la coordinación de la campaña de Esthela Damián y salieron muchos a desmentirlo, señalando que sigue al pie del cañón con la ex consejera. Luego entonces, es verdad.
Entonces, Esthela Damián exhibe los muertos secos de la vecina, pero carga los muertos frescos consigo, los que aún apestan al priato. Dice que hace tiempo salieron del PRI. Es mentira. Sólo Cuauhtémoc Salgado se sumó al Partido Verde en 2024, pero como morenista no se le ha visto. Tampoco a sus amigos tricolores: Apreza, Majul, Leyva Mena, etcétera. Estos aún estaban vivos y coleando en el PRI, incluso con candidaturas.
En su desesperación porque el tiempo se la comió, Damián Peralta recurre a la guerra sucia en contra de quien siempre ha ocupado el segundo lugar en las encuestas, sólo después del senador Félix Salgado Macedonio, y que sin él queda en automático encabezando la preferencia electoral en Guerrero.
Mientras, para destantear al enemigo, se queja del bullying político que ella misma recibe, pero no de Beatriz Mojica, sino de internautas de todos los niveles, que no le perdonan sus pifias, errores históricos, geográficos, brinquitos, bailecitos y tantas cosas que ha venido haciendo.
Al contrario, Beatriz Mojica es muestra ecuánime en cada entrevista, en cada evento que preside. Afirma que en Morena hay unidad. Recalca que no habrá imposiciones no porque no se puedan hacer, sino porque el partido guinda tiene una forma distinta de definir a sus coordinadores y candidatos. También ha dicho que no hay favoritos ni favoritas de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pues eso sería un agravio para la misma mandataria federal, quien se asume como demócrata.
Además, la senadora con licencia ha venido sumando liderazgos que en un principio estaban con Esthela Damián Peralta, pero que al tener trato directo con ella se dieron cuenta que no trae la visión de un proyecto de gobierno que incluya a los morenistas de Guerrero realmente, sino que se trata más bien de un proyecto unipersonal y de sus cuates, chilangos todos, y priístas locales.
Así las cosas en Morena Guerrero, donde parece que ya se están aplicando encuestas de conocimiento de aspirantes, incluyendo honestidad, capacidad, etcétera.
Cuanto más pronto se defina la coordinación, mejor para todos. Lamentablemente, como ya lo anunció Citlalli Hernández, harán el anuncio hasta que pase el segundo informe de la presidenta Sheinbaum. Es decir, en septiembre, si bien nos va.