Que ruede el balón… pese a todo

Que ruede el balón… pese a todo

10 de junio de 2026 | Por DS

DESPEJAR

Que ruede el balón… pese a todo

MISAEL TAMAYO NÚÑEZ

 

A partir de mañana 11 de junio rodará el balón en los partidos inaugurales de la Copal del Mundo, como cada 4 años desde 1930. Esta histórica 23a edición será coorganizada por primera vez por 3 países: México, Estados Unidos y Canadá. Además, el torneo marcará un hito al expandirse por primera vez a 48 selecciones nacionales, cuyos elementos disputarán un total de 104 partidos para definir al próximo campeón del mundo.

El mítico Estadio Azteca, hoy llamado Estadio Ciudad de México, será la sede de la primera ceremonia de apertura en nuestro país. El partido inaugural será entre la selección de México y la de Sudáfrica (Grupo A).

Por su parte, en Canadá la apertura será el viernes 12 de junio en el Estadio de Toronto, con una cerremonia previa al encuentro entre Canadá y Bosnia y Herzegovina (Grupo B). Ese mismo viernes, Estados Unidos cerrará los eventos de apertura del Mundial 2026, en el SoFi Stadium de Los Ángeles, antes del partido entre Estados Unidos y Paraguay (Grupo D).

Pero en México las cosas están al rojo vivo. Las autoridades y policías de todos los niveles están trabajando a marchas forzadas no sólo para contener las manifestacioes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), sino de otros sindicatos y organizaciones que se sumarán a las protestas, aprovechando la apertura del Mundial.

De México se incorporaron desde el lunes camiones con estudiantes y padres de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, quienes fueron interceptados en la entrada a la Ciudad de México por la calzada de Tlalpan, y se les halló en poder de medio centenar de explosivos que, aunque son de fabricación casera, son más sofisticados que los que suelenn utilizar en sus manifestaciones, con un dispositivo para acción retardada.

Según lo que se filtró de la investigación judicial, el grupo radical de Ayotzinapa, incluyendo a personajes que no son propiamente parte de la plantilla de maestros ni de la matrícula de estudiantes, pero que sí forman parte del Comité de Lucha, tenía planes de elaborar hasta 1000 de estos artefactos para detonarlos en las calles de la ciudad capital del país, en plena ceremonia de inauguración del mundial.

Desde luego, de inmediato los normalistas, los padres de los 43 desaparecidos en Iguala y el Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, salieron a decir que los artefactos explosivos les fueron sembrados, y que el gobierno está intentando desprestigiar al movimiento y a la Normal Rural de Ayotzinapa, pese a que la apertura de las cajuelas de los camiones y de las cajas y maletas fue en presencia de la prensa.

Incluso, se habló de que a este grupo radical lo mueven personajes de la clase política de Guerrero, quienes estarían interesados en sembrar el caos en México y, como ha dicho la presidenta Sheinbaum, enviar al mundo el mensaje de que en nuestro país hay represión de la lucha social, así como ingobernabilidad.

No será fácil para el gobierno federal contener todas las manifestaciones programadas para mañana jueves, que incluso se intensificaron desde ayer con una marcha de centistas que pretendían llegar al Estado sede del partido inaugural, cosa que no lograron por una barricada de antimotines que se instaló.

Hoy volverán a la cargada y dejarán el mejor espectáculo para mañana, con marchas desde diferentes puntos, cierres, bloqueos de casetas, toma de aeropuertos, etcétera.

Por lo pronto, el Estadio será blindado desde hoy, con un operativo especial llamado “La Última Milla”, que consistirá en blindar el edificio a unos 1,500 metros a la redonda, para evitar que los manifestantes lleguen hasta el lugar donde se darán cita aficionados de todo el país y de otras naciones.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que no habrá represión. Ha dicho que se permitirá la libre manifestación. Pero esto no significa que permitirán la anarquía y ataques a la población civil y a las vías de comunicación, sin actuar. Eso no sería justo para los ciudadanos de a pie, que no tenemos vela en el entierro de la CNTE, en un asunto que aceptaron y que, cuando vieron que no les convenía, tardaron 19 años en exigir al gobierno federal que desahaga lo que los partidos de derecha les recetaron, condenándolos a pensiones de miseria.

Nos tocará ver a todo el aparato de investigación policial desplegando su potencial para, como en el caso de Ayotzinapa, detectar y desactivar posibles peligros.

Se necesitará también el despliegue de miles de policías y guardias nacionales tanto para contener a los contingentes movilizados -a los que se agregarán los grupos de buscadoras de desaparecidos-, como para resguardar los lugares donde se jugarán los partidos del Mundial, sea en la CDMX, como en otras entidades que se sumarán a la fiebre mundialista. ¡Que ruede el balón!, aunque la CNTE diga que no.