Vicente Guerrero
Qué mejor momento que el 241 aniversario del natalicio del generalísimo Vicente Guerrero Saldaña, el consumador de la Independencia de México, guerrerense y afromexicano, para que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda hiciera un llamado a la unidad y la fraternidad de los guerrerenses.
Pocos estados como Guerrero aportaron tanto a la causa independentista, pero también a la Reforma y a la causa revolucionaria. En nuestra tierra se escribieron las páginas más importantes, páginas doradas de la historia de México, y tan sólo por ello debiéramos ser el estado mejor posicionado y más desarrollado de la nación.
Al contrario, merced a la división de este pueblo, pero también merced a la existencia de duros cacicazgos políticos, cunde la miseria en esta entidad, donde la brecha entre pobres y ricos sigue siendo vergonzosa.
Todavía tenemos entre la clase política a personajes de la tercera o cuarta generación de revolucionarios. El reciclaje perpetuo ha distinguido a la clase política estatal, sea del partido que sea, y por eso la llegada de una mujer al poder, en el marco del parteaguas de un cambio de régimen nacional, fue hace dos años como una bocanada de aire fresco.
Ese esquema del reciclaje se ha repetido en los municipios, donde familias enteras se han venido traspasando el poder de hijos a padres, a primos, hermanos, amigos y compadres, impidiendo una mayor participación política, y truncando el acceso a jóvenes -salvo los suyos- a los cargos de elección popular.
Si revisamos los índices de desarrollo, hasta hace poco había cabeceras municipales aún comunicadas por brechas de terracería, y en la alta Montaña hay pueblos con índices de pobreza similares a los de África. Y en tiempos de Peña Nieto se dijo que eran escandalosas las cifras de subdesarrollo de los 81 municipios y comunidades guerrerenses.
No somos un estado fácil de dirigir. Se nos conoce como el “Guerrero bronco” y un ex gobernador dijo acerca de gobernar esta entidad, que no es como gobernar Disneylandia.
Con todo, Guerrero hace honor a Vicente Guerrero Saldaña, el que junto con Agustín de Iturbide signó el fin de la lucha independentista, dando lugar a México como país libre, dejando atrás los 290 años de coloniaje, saqueos, muerte, esclavismo y todo lo malo que impuso el colonialismo en el mundo.
Pero a más de 200 años de independencia, Guerrero sigue estancado y en espera el gozo de la libertad, pero un libertad como fruto de la justicia. Sin embargo no hay desarrollo sin paz, y no hay paz sin unidad. Mientras que la clase política se siga metiendo zancadillas, mientras que las desgracias de uno sean la oportunidad de crecer para otros, el estado cuna del General que dijo “Mi patria es primero”, estas tierras surianas por donde también anduvo José María Morelos y Pavón, quien signó en Chilpancingo los “Sentimentos de la Nación”, seguirá siendo el cabus de este tren llamado México.