Editorial

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2023-10-24 | Por DS

Grupo Aguirre

Como fotocopia, muy predecible, el Grupo Aguirre ya anunció ayer que da su respaldo a la diputada ex presidenta de la mesa directiva del Congreso local, Yanelly Hernández, en su aspiración al Senado de la República por Guerrero.

¿Y Evodio, apá? ¿Cuál Evodio?

Siempre se ha dicho que Aguirre sólo trabaja para su “círculo rojo”, y la ex alcaldesa de Atoyac es parte de ese círculo. Su historia política viene desde las juventudes del PRI, y fue una de las que migró con Aguirre hacia el PRD, quien primero la postuló para gobernar ese municipio costagrandeño y posteriormente le buscó un lugar como diputada local. El siguiente paso, obviamente, es la Senaduría.

A partir de ahí, en caso de lograr una curul en el Senado, Yanelly Hernández pasará a ser una potencial candidata a gobernadora, impulsada nada más y nada menos que por el poderoso Grupo Aguirre, en cuya mano se mueve el PRD entero. ¿Qué tal?

No en balde, ante el berrinche de Evodio Velázquez Aguirre, quien sigue insistiendo en que se le reconozca como propuesta al Senado de la República en el FAM, y ha estado reuniéndose con viejos liderazgos nacionales de ese partido y acercándose a la candidata presidencial Xóchitl Gálvez; no obstante, repito, el dirigente del partido y algunos líderes estatales le dan por su lado, pero luego declaran que debe ir como candidato el más competitivo, no el que esté formado en la fila de las tortillas, echándole a Evodio la carga de demostrar que está por encima del resto de los aspirantes.

El acuerdo que apoyará Aguirre al seno del Frente Amplio por México será el que favorece al senador Manuel Añorve, quien optará por la reelección, y llevando a Yanelly Hernández como parte de la fórmula, pues de hecho va hombre y mujer, por aquello de la paridad de género.

Y es que Aguirre no podría apoyar a Evodio y al mismo tiempo impulsar como parte de la fórmula a una mujer de su grupo político, porque la regla es el reparto de posiciones.

Si se trata de un solo partido, el reparto es entre grupos. Pero en este caso el reparto se complica, porque el reparto debe ser entre partidos.

Y bueno, a la hora de decidir, en lugar de defender el proyecto de alguien más, el ex gobernador aprovechará para mantener vigente a su grupo político, lo cual es válido políticamente hablando, pero no tanto cuando se le observa desde la justicia que debe prevalecer en el máximo líder de un partido, quien se convierte en el gran elector a la hora de definir candidaturas, negociando con sus pares las posiciones.

Simplemente un líder moral no se puede estar apañando todas las posiciones, sin dejar nada para sus aliados, la gente que ha apoyado su propio proyecto.

Lamentablemente, el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano Grijalva está más que feliz con este juego macabrón. Por un lado, viene y le levanta la mano a Evodio Velázquez. Por otro, trasciende que la decisión ya está tomada y favorece al PRI. Tercero, aparece con Ángel Aguirre y su muchacha, sonriente y feliz. ¡Zas!