Es Claudia
Despejada la incógnita, pasado el proceso interno que fue a todas luces forzado, algo que no debió ser, pero que tuvo que hacerse bajo todos los riesgos por el capricho de un ex canciller que en todo momento faltó a su palabra, Claudia Sheinbaum asume la coordinación nacional de la Cuarta Transformación arropada por 4 de los 5 aspirantes varones y por todos los gobernadores de Morena, incluida la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda. Y, desde luego, por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
¿Qué será de Macerlo Ebrard? Tiene tres opciones en este momento: irse del partido a las tierras secas de la oposición con el mote de traidor de un movimiento nacional de transformación nacional; quedarse a empedrar el camino de su contrincante aceptando lo que le ofrezcan dentro de la administración federal 2024-2030 (quizás negociando una oportunidad para 2030), o quedarse en el limbo político, como se quedó por cierto uno de sus conocidos, el ex subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja, cuando renunció al cargo que tenía en el gabinete federal para ir a perder de manera vergonzosa la gubernatura de Coahuila, donde sabía que no tenía opciones de triunfo, haciéndole el caldo gordo al PRI.
Mejía Berdeja bien puede decir que cumplió su objetivo, que no era ganar esa entidad, sino impedir el triunfo de Morena. Y a eso mismo puede aspirar Marcelo. Si no ganó una encuesta interna, mucho menos ganaría por sí solo una elección federal.
Pero, claro, ayudaría a la oposición a ganar la mayoría en las dos cámaras del Congreso de la Unión, desde donde estarán torpedeando todas las iniciativas que vengan desde Palacio Nacional, entre éstas la reforma electoral pendiente, la reforma al Poder Judicial, y varias más que son necesarias para consolidar el paso de México a una nueva fase, que le permita reinsertarse de manera exitosa en el concierto de naciones, en estos tiempos que para nada serán fáciles, sino que estarán marcados por las consecuencias más agresivas del cambio climático, y para lo cual México debe estar preparado.
Ayer, fue Gerardo Fernández Noroña quien aclaró la insidiosa versión que dio Marcelo Ebrard a través de sus redes sociales, en el sentido de que sus representantes fueron golpeados y se les impidió entrar al salón donde se llevaba a cabo el cómputo. A quienes se les bloqueó el paso fue a simpatizantes del ex canciller, así como a la senadora Malú Micher, porque adentro ya estaban los 5 representantes de cada uno de los aspirantes.
Noroña dijo: “Él sabía (que los resultados le eran adversos), porque hasta la medición de su casa encuestadora dice que perdió, la casa encuestadora propuesta por Marcelo Ebrad es consistente con las otras cinco mediciones, todas las encuestadora le dieron entre el 25% y 26%, no se puede discutir nada, Claudia le gana 2 a 1, las cosas como son”.
Y remató: “La derecha se relame los bigotes para que Marcelo sea su candidato; pero yo también lo dije y sigo sosteniendo que, quien rompa por ambición, se lo chupará la bruja, políticamente hablando”. Así es: Marcelo Ebrard sabía que los números no le favorecían y estuvo forzando escenarios. Pretendió cobrar favores añejos, forzando tiempos. Casi lo logra. Veremos qué rumbo toma.